Jesús Orozco Castellanos

Poco se puede agregar a todo lo que se ha dicho y comentado sobre la fuga del “Chapo Guzmán”, quien se ha convertido en la figura del momento, tal como lo consigna el diario norteamericano The New York Times. Y esto ocurre justamente por la escasa credibilidad del actual gobierno, ganada a pulso porque va de una crisis a otra sin resolver ninguna. El caso de Tlatlaya está inconcluso porque hasta el momento sólo se ha detenido a los presuntos autores materiales de la supuesta ejecución extrajudicial. Nada se sabe de los mandos medios o superiores que ordenaron “abatir a los delincuentes en la oscuridad”. Tampoco se ha avanzado mucho en el caso de los 43 normalistas asesinados. Fueron detenidos los autores materiales del crimen masivo y algunos capos menores. Los que mandan, los que realmente dan las órdenes, por lo visto siguen en las calles. Un columnista del diario “El Universal” reveló que en uno de los dos camiones que los normalistas se robaron en Iguala con el fin de trasladarse a la Ciudad de México para participar en los eventos conmemorativos del dos de octubre, había una maleta con 23 kilos de goma de opio, base para la elaboración de la heroína. El cargamento tendría un valor aproximado de 10 millones de dólares, considerando que un gramo de heroína en las calles de Nueva York tiene un valor de 620 dólares. Los capos creyeron que los estudiantes se propusieron robar la droga y por eso dieron la orden de “hacerlos polvo”, tal como literalmente ocurrió. Sólo se publicó ese artículo sobre el tema y no se ha vuelto a saber algo más.

La primera dama del país, la señora Angélica Rivera, anunció que vendería su casa de Las Lomas de Chapultepec (la “casa blanca”) para evitar malas interpretaciones. Hasta donde sabemos, eso no ha ocurrido. Más aún, el presidente Peña Nieto nombró secretario de la Función Pública al ex consejero electoral Virgilio Andrade con la encomienda específica de realizar una investigación sobre la famosa casa. Nada se ha sabido del asunto. Sobre las casas de Ixtapan de la Sal y de Malinalco no hay novedades. De los costosos trajes y del aderezo de diamantes que lució la señora Rivera con motivo de la visita a la reina Isabel II de Inglaterra, nada hemos sabido fuera del extenso reportaje que publicó sobre el tema una de las llamadas “revistas del corazón”.

Para colmo, la economía del país crece a tasas muy bajas que no permiten la creación de suficientes empleos, el precio del petróleo está por los suelos y la llamada ronda uno para la participación de las empresas en la exploración en aguas someras tuvo un éxito muy escaso: sólo hubo propuestas para dos de los 14 proyectos que se abrieron a licitación. Se dijo que el proceso fue un ejemplo histórico de transparencia, sólo que no se informó quién ganó la licitación. Fue nada menos que Marcos Jerónimo Gerard, cuñado del expresidente Carlos Salinas, de manera que todo quedó en familia.

A lo anterior hay que agregar que el general secretario de la Defensa concedió una larga entrevista a un diario de circulación nacional, en la cual afirmó que la corrupción y la impunidad son un problema gravísimo para el país, con implicaciones en la seguridad nacional. Un columnista señaló que “como el primer inquilino de Los Pinos no lee”, horas después de esa entrevista más de la mitad del gabinete se trasladó a París para presenciar los festejos del 14 de julio, día de la Revolución Francesa. En esta ocasión participó un grupo de cadetes y militares mexicanos en el desfile que tuvo lugar en la avenida de Los Campos Elíseos. Hasta el secretario de Gobernación se fue, por más que la Constitución señala que en ausencia del Presidente, el secretario de Gobernación asume el despacho en tanto el Congreso de la Unión toma la decisión sobre el relevo. Por fortuna no hubo ningún percance. De todas formas se tuvo que regresar el secretario Osorio Chong cuando le informaron sobre la fuga del “Chapo”. El secretario del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Monte Alejandro Rubido, tuvo que cancelar su vuelo cuando ya tenía un pie en el avión. Hay quienes señalan que “El Chapo” tomó la decisión de fugarse porque sabía que en ese momento existía un vacío de autoridad. Y sí, cuando la casa está sola, los ladrones aprovechan.

De manera que en todo este clima de incredulidad, para nadie resulta extraño que el famoso capo se convierta en una especie de ídolo. Don Raúl Vera, el obispo de Saltillo, declaró que él y otros obispos han venido denunciando durante años la corrupción y la impunidad que prevalecen en México, sin que nadie les haga caso. En cambio, dijo, “El Chapo”, con un solo golpe “magistral”, puso el tema en el centro de la agenda nacional. Así ocurrió. Y no es que eso se le tenga que agradecer al capo. Simplemente hay que señalar que así se dieron los hechos. Su fuga mostró debilidades que ya se conocían.

El presidente Peña Nieto, en una entrevista que le concedió al periodista León Krauze hace más de un año, dijo que sería “imperdonable” que el célebre delincuente se volviera a fugar, como ya había sucedido en el 2001 cuando salió del Penal de Máxima Seguridad de Puente Grande escondido en un carrito de lavandería. Pero se volvió a escapar, ahora del Penal de Máxima Seguridad del Altiplano, a través de un túnel de 1.5 kilómetros, con 1.70 metros de altura (“El Chapo” mide 1.67) y 80 centímetros de ancho. Para esto, los personeros de Guzmán Loera adquirieron un predio rústico a las afueras del penal, por el cual pagaron un millón y medio de pesos (mucho más de su valor real). Allí construyeron una modesta casa en la cual se comenzó la excavación del túnel, a 19 metros de profundidad, y que llegó exactamente a la zona de regaderas donde estaba el capo. Le avisaron que todo estaba listo, quitó una baldosa y bajó por una escalera hasta el túnel. Caminar 1.5 kilómetros a pie es un recurrido muy largo, por lo cual se construyó un carril metálico por el que se pudo movilizar cómodamente en una motocicleta. Subió por una escalera que lo condujo directamente a la casa. Hasta el momento se desconoce su paradero. Se rumora que se encuentra en territorio nacional, en algún estado del centro-occidente del país. Podría estar incluso en su natal Sinaloa, en Culiacán, donde tiene guaridas que se consideran inexpugnables. También se especula que podría estar en el famoso triángulo dorado que se conforma en la colindancia de los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa. Al parecer es un territorio totalmente inaccesible. Ni por aire se puede llegar. Solamente quienes conocen los vericuetos logran internarse. Allí, los delincuentes que se refugian construyen verdaderas mansiones, con todos los servicios disponibles. Faltaba más.

Finalmente, si algo muestra “el gran escape” es la ola de corrupción e impunidad que está ahogando al país. Un colombiano que fue sicario de Pablo Escobar declaró que la fuga del “Chapo” debió costar al menos 50 millones de dólares, repartidos entre todo tipo de autoridades, dentro y fuera del penal. Algo debe saber ese sujeto. La revista Forbes señaló que la fortuna de Guzmán Loera se calcula en mil millones de dólares. Si la fuga le costó el 5% de su capital, es un costo razonablemente bajo. El presidente Peña Nieto dijo que la credibilidad sólo podrá recuperarse si se logra una reaprehensión inmediata del delincuente. Tiene razón. ¿Será posible? La pregunta está en el aire.