Jesús Orozco Castellanos

El tema del momento es, sin lugar a dudas, la recaptura de Joaquín Guzmán Loera, alias “el Chapo”. Sin embargo, el asunto ha dado un giro. Ahora lo importante es el papel que han jugado en esta historia los actores Sean Penn y Kate del Castillo. Ambos decidieron entrevistar al famoso capo de Sinaloa. El actor norteamericano le pidió que le contestara un largo cuestionario que Guzmán Loera respondió a su modo y conveniencia. Kate del Castillo se entrevistó con él a finales del año pasado en el poblado de Tamazula, Sinaloa, donde comienza el famoso “triángulo dorado” (la confluencia de los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua). Establecieron una extraña relación personal. Él le manda flores y le promete que la cuidará “como la niña de mis ojos”. Ella lo trata como “señor Chapo” y le dice que confía más en él que en las autoridades, “que le ocultan verdades, a veces muy dolorosas”. También le comentó que nadie le había dicho que habría de cuidarla. Es una suerte de admiración. De cualquier forma es el mundo al revés. Ahora los delincuentes son los héroes. En las novelas policiacas de Maurice Leblanc, el personaje Arsenio Lupin, que es el ladrón más buscado en toda Francia, de pronto aparece convertido en el prefecto de la policía de París. Por lo tanto, lo único que le falta al “chapo” es que lo conviertan en Procurador General de Justicia de Sinaloa, o de plano en Procurador General de la República, en lugar de la señora Arely Gómez que organiza giras especiales a periodistas para que conozcan el túnel por el que se fugó “el Chapo” en julio del año pasado.

Kate del Castillo hizo el papel de Teresa Mendoza, la protagonista de la serie televisiva de 70 capítulos “La reina del sur”, basada en la novela del mismo nombre del escritor español Arturo Pérez-Reverte, quien tomó ese título de la letra de un corrido del grupo musical “Los Tigres del Norte”. En el corrido se habla de “Teresa la mexicana”. En la novela de Pérez-Reverte, Teresa Mendoza es oriunda de Sinaloa y termina convertida en narcotraficante. Abandona el país y se traslada al norte de África, frente a las costas de España. Allí se vuelve una mujer muy exitosa que controla el mercado de drogas en varios países de Europa. Por supuesto que todo es ficción, si bien hay quienes piensan que es algo real. Va un caso. Hace como un año Arturo Pérez-Reverte vino a México (viene seguido) y, junto con el historiador y escritor Héctor Aguilar Camín, fue a Sinaloa para filmar un documental. Entraron a un restaurante en Culiacán para tomarse un café. La dueña del establecimiento le dijo a Pérez-Reverte, palabras más o menos: “Oiga señor, ¿usted es el del libro sobre Teresa Mendoza?”. El escritor le respondió que sí. Ella le contestó: “Pues fíjese que Teresita Mendosa y yo nos hicimos muy amigas. Hasta somos comadres”. El escritor decidió dejarla con su fantasía, sin decirle que Teresa Mendoza es un personaje de ficción pura. Esto lo cuenta el propio Pérez-Reverte muerto de risa. No es para menos. Y parecería, pues, que Kate del Castillo se tomó muy en serio su papel de “La reina del sur”.

La señora Kate del Castillo sí es una actriz exitosa pero no tanto como para tener una fortuna muy considerable. Tiene dos empresas dedicadas a producciones de televisión. Vive en Los Ángeles, California, en una de las zonas residenciales más caras de esa ciudad. Su casa está valuada en 2.3 millones de dólares. Al tipo de cambio actual serían unos 41 millones de pesos. Como diría López Obrador: “¿Quién pompó?” Además, cuenta con una empresa que fabrica el tequila “Honor”. También se dice que Guzmán Loera le recomendó realizar inversiones en el estado de Delaware, que es una especie de paraíso fiscal dentro de los Estados Unidos. Allí no se pagan impuestos, por ejemplo. Es el equivalente norteamericano de las Islas Caimán.

También llama la atención que una mujer inteligente, guapa, relativamente joven (43 años), de buena familia, pueda tener una relación de fascinación mutua, como asegura Arturo Pérez-Reverte (el periodista Raymundo Riva Palacio habla de una “relación afectiva”), con un hombre en realidad feo, muy bajo de estatura (por eso le dicen “chapo”), sin preparación (estudió hasta tercero de primaria), que pronuncia el nombre en inglés de Sean tal como se escribe (en realidad no sabe una palabra de inglés), mucho mayor que ella (podría ser su padre). La única respuesta posible es el dinero. Se dice que la organización criminal que encabeza Guzmán Loera dispone de 500 avionetas, 200 pistas clandestinas, submarinos, barcos, lanchas y un largo etcétera. Hace un par de años, la revista Forbes calculaba su fortuna en mil millones de dólares. Parecería que se quedaron cortos. Según parece, las debilidades del “chapo” son su familia, su tierra, las mujeres y los dulces. Su actual esposa fue “miss” Sinaloa. Para él debe ser un sueño mantener una relación cercana con Kate del Castillo, con posibilidades de convertirse en algo más. La aspiración de muchos de estos personajes de origen humilde es ascender en la escala social. Recordemos que Caro Quintero se casó con una sobrina (una jovencita muy guapa) del ex gobernador de Jalisco, Guillermo Cosío Vidaurri.

Ahora bien, da la impresión de que ahora se trata de presentar al “chapo” como un buen hombre, como un empresario que se dedica a la venta de drogas porque hay un mercado y alguien tiene que cubrirlo, que ordena asesinatos porque tiene que defenderse. De hecho Kate del Castillo lo invita a realizar una especie de “cruzada por el bien”. “Usted sabe hacerlo”, le dice. Se olvida que se trata de uno de los peores criminales del mundo que ha ordenado el asesinato de unas diez mil personas, que personalmente les ha dado el tiro de gracia a varias de ellas, que ha utilizado métodos abominables como la tortura y la mutilación, que con el tráfico de estupefacientes (mariguana, heroína, cocaína, metanfetaminas, etc.) ha provocado la muerte o la enfermedad grave de cientos de miles de seres humanos (tal vez millones). No es posible que ahora nos lo quieran presentar casi como un santo. Es lo que nos faltaba.

Ciertamente con el encarcelamiento de este personaje no se va a terminar el trasiego de drogas, como él mismo lo dijo. Pero eso no significa que la justicia se tenga que volver ciega ante los atropellos de estos delincuentes que han cometido verdaderos crímenes de lesa humanidad. Hay personas que han muerto sin deberla ni temerla, quienes recibieron una bala por estar en el lugar y en el momento equivocados, en medio del fuego cruzado entre sicarios.

Es evidente y lamentable el descrédito de las autoridades de todos los niveles de gobierno. Pero parecería que nos estamos deslizando a los extremos y ahora los modelos a seguir son los delincuentes como “el chapo”, como si no tuviéramos figuras destacadas en el campo de la literatura y las artes, la ciencia y la investigación científica. Y qué decir de los millones de ciudadanos anónimos, hombres y mujeres, que cumplen diariamente con su deber. Hay en México una preocupante franja de mexicanos en situación de pobreza y, peor aún, de pobreza extrema. Este último sector de población es el que se puede ver tentado a seguir el ejemplo de los capos criminales que se fueron por el camino fácil de traficar con drogas para volverse multimillonarios, dejando a su paso una estela de muerte y destrucción. Esto es lo más delicado.