Jesús Orozco Castellanos

Lo que está ocurriendo en el estado de Morelos es preocupante en más de un sentido. El gobernador morelense Graco Ramírez es un hombre de gran experiencia política. Fue uno de los fundadores, junto con los hermanos Ortega Martínez (originarios de Aguascalientes) del Partido Socialista de los Trabajadores, que desapareció para incorporarse al Frente Democrático Nacional (FDN) que fundara Cuauhtémoc Cárdenas en 1987 y que estuvo a un paso de ganar la Presidencia de la República en 1988. Finalmente, los partidos integrantes del FDN se incorporaron al Partido de la Revolución Democrática que fundó el propio Cárdenas en 1989. De hecho Graco Ramírez ganó la gubernatura de Morelos postulado precisamente por el PRD. Además, Ramírez ha sido legislador federal. Dada su experiencia política, llama la atención que se haya dejado “malmodear” por el actual alcalde de Cuernavaca, el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco, quien tomó posesión hace unos días y le dijo al gobernador Graco Ramírez al reunirse con él: “Te voy a romper la madre porque tengo el apoyo del pueblo”. Así lo señalan las diferentes versiones periodísticas que consulté, si bien Cuauhtémoc ya lo desmintió.

Dicen que Blanco tiene unos asesores que lo manipulan día y noche. Tal vez no le habrán dicho que a un gobernador no se le puede hablar así. El pleito es porque el gobernador hizo aprobar un decreto por el que se establece el mando único policial en varios municipios. De hecho el artículo 115 constitucional establece que, en casos de fuerza mayor, los gobiernos estatales están facultados para realizar las labores de los cuerpos policiacos municipales cuando éstos están impedidos por falta de recursos, por ineficiencia o porque están sometidos a las presiones del crimen organizado. El gobernador Graco Ramírez afirma que en varios municipios de Morelos las bandas delincuenciales tienen sometidos a los cuerpos de seguridad pública. Es el caso, dice, de Cuernavaca, donde se ha convertido en líder Federico Figueroa, hermano del cantautor Joan Sebastian, recientemente fallecido. Figueroa ha sido señalado como el máximo dirigente de la banda de los “Guerreros Unidos” en Morelos. Es el mismo grupo que ordenó el asesinato de los 43 normalistas de Ayotzinapa en septiembre del 2014. Ni más ni menos.

En qué berenjenal se fue a meter el señor Blanco. Por lo visto se le acabó el dinero. En sus años de gloria como jugador de futbol, se dice que le pagaban un millón de pesos al mes. Con un plan de ahorro de cierta racionalidad, hubiera tenido para resolver su vida y la de sus hijos. Pero es del dominio público que no paraba en lo que se refiere a mujeres y francachelas. Un futbolista uruguayo muy famoso, de nombre Diego Forlán, decía que anduvo saliendo un tiempo con una modelo muy famosa, también uruguaya, y que el gusto le costaba 30 mil dólares al mes. Tenía que pagar los mejores hoteles, antros y restaurantes. A ese paso no hay fortuna que alcance.

Ahora bien, algo que se debe tomar muy en cuenta es que, a la hora de votar, la gente se deja llevar por valores ajenos a la experiencia política y a la honestidad personal. Cuando se trata de legisladores no pasa nada. Se pierden entre el montón. Es el caso de Carmen Salinas. Sin embargo, cuando hay que desarrollar funciones ejecutivas, la cosa cambia. Cuauhtémoc Blanco fue postulado por el Partido Socialdemócrata de Morelos, una agrupación local. Se ha señalado que los dueños de ese partido le ofrecieron ocho millones de pesos, ganara o perdiera. Lo que ellos buscaban era conservar el registro para seguir contando con los recursos económicos que por ley se les otorgan. Y resulta que ganó Blanco por ocho puntos, que es un buen margen. Al enterarse de que ganó, dijo textualmente: “Ya me los chingué”. Acompañó la frase con la famosa “roqueseñal”, que consiste en cerrar los puños a la altura de la cintura para después mover los brazos hacia atrás, gesto que tiene una clara connotación sexual. Como alcalde electo jamás se paró en Cuernavaca. Estuvo siete meses en la Ciudad de México, jugando squash con sus amigos en el centro comercial Plaza Loreto. Intentó que se aprobara una ley para que pudiera “gobernar” a distancia por medio de un grupo de asesores. No le funcionó. Tomó posesión con un discurso de apenas cinco minutos. En realidad balbucea. Es verdaderamente patético.

La lección es clarísima: zapatero a tus zapatos. Sin duda Cuauhtémoc Blanco fue un gran jugador de futbol, de los que hacen época. Pero de allí a gobernar un municipio tan complejo como Cuernavaca hay una enorme distancia. La agenda de un presidente municipal es muy compleja. Lo he visto en Aguascalientes. Hay que recibir gente de las colonias todo el día y todos los días. Hay que reunirse con empresarios, profesionales, líderes de organizaciones no gubernamentales, discapacitados, clérigos. Incluso, ya lo hemos visto, con prostitutas. Lo digo sin afán discriminatorio. Entre ellas también hay grupos organizados. En el municipio se tienen que organizar giras nacionales e internacionales para promover el empleo, firmar convenios, proteger el medio ambiente, conocer experiencias exitosas en otras latitudes. Una agenda de este tipo es incomprensible para el alcalde Cuauhtémoc Blanco. Lo más probable es que lleguen a un acuerdo con él para que presente su renuncia. Se podría recurrir incluso a la figura legal de la desaparición de poderes. Por lo pronto ya lo hicieron entrar en razón, sobre todo después del asesinato de Gisela Mota, la alcaldesa de Temixco, también en Morelos.

Por si lo de Cuernavaca fuera poco, en Tlayacapan (otro municipio morelense) el presidente municipal nombró a un karateka (el “sensei” Víctor Vázquez) de escasos 20 años como director de Seguridad Pública. Cuando el gobernador y Alberto Capella, el comisionado de seguridad pública del estado, le comunicaron al alcalde la aplicación del mando único, les dijo que allí no hacía falta porque ya estaba el “sensei” Vázquez; le preguntaron a éste último si tenía alguna experiencia en el manejo de cuerpos policiacos y respondió que ninguna, que él sólo sabe de artes marciales. El caso de Tlayacapan no es el único. Debe haber cientos de municipios como ése en todo el país.

P.D. El pasado viernes por la mañana fue recapturado el “chapo” Guzmán en Los Mochis, Sinaloa. Sin duda es un buen punto para el gobierno del Presidente Peña Nieto, quien dio a conocer personalmente la noticia en cadena nacional de televisión. El hecho es sin duda trascendente. Algunos comentaristas señalaron de inmediato que por lo pronto el secretario de Gobernación recibe una bocanada de aire fresco. Se coloca nuevamente en el tablero de aspirantes del PRI a la candidatura presidencial. En este espacio comenté que la recaptura del “chapo” no le alcanzaría al Presidente Peña Nieto para llegar al final de su sexenio con un buen nivel de aprobación de su gobierno. Sigo pensando igual. Faltan dos años para el arranque de la contienda. Es mucho tiempo, considerando que la memoria colectiva suele ser muy corta y frágil. Además, hoy en día ser candidato del PRI no significa tener la Presidencia asegurada. Hay figuras muy importantes en el PAN y en MORENA, sin hablar de los posibles candidatos independientes. Antes se hablaba de la “caballada flaca”. Ahora es al revés y falta mucho por ver.