Jesús Orozco Castellanos

Hace unos días fui al nuevo centro comercial que se construyó en los terrenos del antiguo balneario de Ojocaliente. Lo primero que me llamó la atención es el tamaño: es enorme. Por ahora se ve muy poca gente pero seguramente hicieron estudios de mercado. Generalmente son empresas que van a la segura. A un lado hay un par de colonias nuevas y sin duda irá recibiendo clientes de las colonias de clase media que están frente a la alberca olímpica. Este nuevo centro comercial se agrega a los de Villasunción, Plaza San Marcos, Plaza Universidad, Galerías y Altaria. Es el primero que se instala en el oriente de la ciudad y esto implica una desconcentración de la actividad comercial porque hasta ahora se había privilegiado a la región centro norte de Aguascalientes. La tienda ancla es Soriana, que acaba de comprar Comercial Mexicana por varios miles de millones de pesos. Me parece que hacía falta este nuevo establecimiento, especialmente en esa zona.

Recuerdo que mis abuelos maternos, que vivían en los Altos de Jalisco, venían a Aguascalientes a visitar a sus familiares y aprovechaban para ir a bañarse a los antiguos baños de San Ramón, que estaban a un lado de lo que ahora es el centro comercial. Desconozco si esos baños todavía existen. Eran pequeñas piletas en las que cabía una persona, las aguas eran termales y tenían una temperatura muy agradable. Los manantiales de Ojocaliente tenían agua suficiente para alimentar los baños de Los Arquitos que finalmente se convirtieron en un centro cultural. Las aguas termales terminaban almacenadas en lo que se conocía como el estanque y que se utilizaban para regar las huertas del barrio de San Marcos. El gobernador Jesús María Rodríguez Flores ordenó secarlo a finales de los años 40 del siglo pasado para construir allí el fraccionamiento Primavera, el primero de tipo residencial destinado a las clases medias. Antes se habían construido los chalets en la Avenida Vázquez del Mercado, durante el Porfiriato. Y también en esa época se construyeron los chalets para los directivos de la empresa norteamericana de ferrocarriles que se instaló en Aguascalientes a finales del siglo XIX. Esas viviendas se conservan en buen estado en términos generales y se ubican en lo que ahora es la colonia Ferronales. El fraccionamiento Primavera, que ahora tiene como núcleo la iglesia de la Medallita Milagrosa, ahora es variopinto. Hay casas buenas y malas, carece de infraestructura comercial. Que yo recuerde, hay tienditas de barrio y una verdulería (muy buena, por cierto).

El nuevo centro comercial está muy cerca del Instituto de Educación de Aguascalientes y de las oficinas del sindicato de los maestros. A quienes trabajan allí les puede resultar cómodo realizar sus compras al final de sus labores, van a encontrar de todo: ropa, calzado, comida hecha, pan, frutas y verduras, etc. Los precios están estandarizados, de hecho suelen ser más altos en las tienditas de barrio, cuyos dueños se surten casi siempre en los grandes centros comerciales. Con estos comentarios no pretendo hacer publicidad en favor de las nuevas empresas instaladas, tampoco sé si se trató de una gestión por parte del gobierno del estado. Lo que pretendo resaltar es que la instalación de negocios importantes contribuye al desarrollo de Aguascalientes, eso implica un clima de estabilidad social. Viene al caso mencionar lo que acaba de ocurrir en el municipio de Mazapil, Zacatecas. Una empresa minera canadiense encontró un importante yacimiento de oro y otros metales, es el segundo más grande del mundo, después de uno que hay en Sudáfrica. Se van a generar 3,500 empleos directos y 7,000 indirectos. Sin embargo, la mina fue bloqueada por un grupo de integrantes del Partido del Trabajo, encabezados por José Narro Céspedes; ese partido perdió su registro en Zacatecas y está presionando para recuperarlo. Por fortuna un juez estatal ordenó el desalojo porque estaba a punto de producirse una crisis humanitaria, varios trabajadores se encontraban en el socavón de la mina, sin agua ni alimentos. Se tiene que llegar a esos extremos para que las autoridades actúen.

Alguna vez tuve una larga conversación con don Juan Sánchez Navarro y Peón (murió en la Ciudad de México en el año 2006), que era uno de los dueños de una importante empresa cervecera. Me comentó que se pretendía instalar una planta en Aguascalientes, no se autorizó porque el estado tiene muy poca agua disponible. El agua es el componente básico para la elaboración de cerveza. Finalmente la planta se instaló en Calera, Zacatecas. Me comentaba don Juan que lo primero que buscan los empresarios para invertir es estabilidad social. Me decía que en estados como Oaxaca o Guerrero era impensable instalar empresas, aunque les regalaran la mano de obra. Por eso les interesaba Aguascalientes, por la estabilidad. Por cierto, recibí la encomienda de atender a don Juan porque era, al igual que yo, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Era un hombre muy culto y resultaba muy agradable conversar con él.

En el nuevo centro comercial también hay, para quienes gustan pasar un rato agradable al calor de una copa, un bar de buenas dimensiones. Se ve que tienen todo tipo de bebidas, con especialidad en la cerveza. También hay una cadena de cines, o sea que hay todo tipo de servicios. Alguien puede ir de compras en la mañana, tomar una copa al mediodía y ver una película por la tarde. Hay mucha gente que viene de Zacatecas y realiza esa rutina en el centro comercial Altaria. Ahora lo podrán hacer también en Ojocaliente.

Me da la impresión de que el gobernador Carlos Lozano quiere terminar su mandato “a tambor batiente”, como suele decirse. Además del centro comercial recién inaugurado, se está trabajando a marchas forzadas en el nuevo Hospital Hidalgo, se informó que estará terminado en noviembre. Sin duda es una de las obras más importantes y emblemáticas.

P. D. El domingo dos de octubre se suicidó en Guadalajara el notable luchador social y escritor Luis González de Alba. Fue uno de los principales dirigentes del movimiento estudiantil de 1968. Estuvo preso en Lecumberri durante dos años. Dijo que la cárcel le había servido porque hizo varios amigos y se convirtió en escritor. Adoptó una postura crítica frente al movimiento. Polemizó con Elena Poniatowska, autora de “La noche de Tlatelolco”. Según él, la escritora exageró los hechos y sus relatos fueron “de oídas”. Escribió varios libros y tuvo un especial interés por los temas científicos. Asumió abiertamente su condición de homosexual y todo parece indicar que contrajo el SIDA. Padecía también una enfermedad que le hacía difícil mantener el equilibrio, era un mal de familia y él era el más afectado. Actuaba con plena libertad en todas las actividades de la vida. El historiador y escritor Héctor Aguilar Camín llegó a decir que González de Alba era la persona más libre e inteligente que había conocido. Tenía también una especial afición por la música clásica, escribió varias partituras para orquestas de cámara. Admiraba la valentía del pueblo de Israel y decidió aprender hebreo. Tradujo al poeta alejandrino Constantin Kavafis, para lo cual estudió griego. Sabía también inglés, francés e italiano. Era un sabio a la manera clásica. ¡Descanse en paz!