Jesús Orozco Castellanos

La semana pasada me referí al puerto de Acapulco, fundado por Hernán Cortés en 1524. Uno de los cómicos de Televisa, Sammy Pérez, dijo que el puerto había sido fundado hace 30 años. Eugenio Derbez, con la ironía que le caracteriza, le preguntó si Agustín Lara había compuesto la canción que se refiere a Acapulco (“María bonita”) después de muerto. Le contestó que sí. Agustín Lara murió hace 45 años. Sammy es un discapacitado intelectual que padece dislexia. El trato que recibe es verdaderamente humillante. Hay quienes opinan que no deben despedirlo de la empresa porque su familia quedaría desprotegida. Me parece que sí debe intervenir el Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación (CONAPRED) para impedir que lo exhiban, obligando a la empresa a que lo siga sosteniendo. Para eso tiene recursos más que suficientes. En mayo del 2009 las conductoras de Televisa Roxana Castellanos y Galilea Montijo le jugaron a Sammy una broma de muy mal gusto al obligarlo a desnudarse. Varias organizaciones defensoras de los derechos humanos y de lucha contra la discriminación les exigieron que ofrecieran una disculpa pública, lo que finalmente ocurrió. Eugenio Derbez lo sigue explotando hasta el cansancio y hasta la fecha. Cuando Sammy dice algún disparate, aparece a cuadro una burbuja que dice: “Palabras inmortales de Sammy”. Creo que hay algo más que dislexia. Sammy tiene serias dificultades para darse a entender. Cuando fue a Estados Unidos para participar en una película con Eugenio Derbez, los agentes aduanales lo retuvieron durante dos horas porque no podía expresar con claridad y precisión el motivo de su viaje. Sin embargo, eso no debe prestarse a burlas.

Pues bien, ahora le toca el turno a Veracruz. También he estado varias veces en esa ciudad. En la primera ocasión, yo había solicitado a la agencia de viajes un hotel con vista al mar. En efecto, tenía vista al mar pero sólo con catalejo. Estaba como a dos kilómetros de la playa. Finalmente nos hospedamos en un hotel recién inaugurado que sí tenía vista al mar. La pasamos muy bien. Recuerdo que en el restaurante había un señor que cantaba, acompañado de una guitarra. Iba yo con toda la familia, incluyendo a mi suegra, que en paz descanse. En algún momento, el cantante le dedicó una melodía a la “abuelita linda” que estaba con nosotros. En el camino de regreso, mi suegra se refirió al elogio del cantante. Mi hijo mayor, que entonces tenía nueve años, le dijo: “Fue un sarcasmo, abuelita”. Por supuesto que le llamé la atención. Pero no dejó de sorprenderme que a su edad utilizara la palabra sarcasmo.

El centro histórico de Veracruz es una joya. Decía el escritor Carlos Fuentes que la arquitectura de las ciudades coloniales del trópico americano es una auténtica maravilla. Se refería básicamente a Cartagena de Indias, en Colombia; a La Habana, capital de Cuba, y a Veracruz. No conozco Cartagena de Indias. El centro histórico de La Habana estaba muy descuidado hasta que la UNESCO decidió intervenir. La Revolución cubana descuidó por completo el desarrollo urbano de La Habana. El valor de los bienes inmuebles y de las rentas se volvió irrisorio. Las casas de los barrios urbanos de las clases medias quedaron en ruinas. Les arrancaron hasta los muebles de baño.

En el caso de Veracruz, fundada por fray Alonso de la Vera Cruz en los inicios de la colonia, tuvo la fortuna de ser desde un principio el principal puerto del Golfo de México. El circuito comercial durante la era colonial tenía varios ejes, dos de ellos muy importantes: Veracruz y La Habana. En La Habana se reunía toda la llamada “flota de Indias”, cargada de oro y plata, que recibía la protección de barcos de guerra. Una parte de la flota llegaba al puerto de Cádiz en España y otra más subía hasta Sevilla, a contracorriente del río Guadalquivir. Algunos de los reyes de la Casa de Austria se trasladaban a Sevilla para presenciar la llegada de la flota. Aquello debió ser un espectáculo impresionante. Cientos de barcos y miles de marineros hacían su arribo después de meses de travesía. Las fondas, las posadas y las mancebías de Sevilla estaban a reventar, llenas de marinos hambrientos de comida y mujer.

Los atractivos del centro de Veracruz están principalmente en la zona del malecón. Allí está el faro, la catedral y la plaza principal. Lamentablemente los barcos atracan a una distancia muy considerable porque el muelle no es de gran calado. Para poder apreciar lo más importante hay que hacer un recorrido turístico. Sólo así se puede ver lo que fue la prisión de San Juan de Ulúa, una de las más terroríficas de la historia. A los presos les llegaba el agua por encima de los tobillos. En esas condiciones tenían que intentar dormir. Allí estuvo el famoso bandolero “chucho el roto”, considerado un justiciero social.

El café de la Parroquia es una visita obligada. Lo clásico es el café con leche y pan. Los meseros sirven en un vaso como tres centímetros de café espeso y enseguida le agregan la leche. En alguna ocasión me descuidé. El mesero me preguntó cuánto café me podía servir. Como no le indiqué nada, me llenó el vaso. Le tuve que pedir que me trajera otros tres vasos vacíos para poder hacer la combinación adecuada. La cocina veracruzana es una de las más ricas del país, después de la oaxaqueña y la yucateca. Obviamente el pescado, servido en diferentes variedades, es uno de los principales platillos, lo mismo que las famosas “pellizcadas”: una especie de gorditas con los bordes levantados, a las que se les puede poner cualquier tipo de guisado.Y qué decir de las bebidas. Los llamados “toritos” son licuados de diversas frutas, a los que se les agrega ron (o el licor que uno prefiera).Yo disfrutaba mucho de los pescados y mariscos pero de pronto me volví alérgico. Desconozco la razón. ¡Lástima!

Finalmente, al igual que Guerrero, Veracruz también tiene serios problemas de seguridad y violencia. Tienen un gobernador impresentable, con las manos manchadas de dinero y posiblemente hasta de sangre. Es el estado con el mayor número de periodistas asesinados. El 62% de la población desaprueba la gestión del gobierno de Veracruz. Es la peor evaluación del país. Por si fuera poco, el próximo cinco de junio hay elecciones para gobernador. Hasta hace unos días, el candidato puntero era Miguel Ángel Yunes Linares, del PAN. Se dice que tiene propiedades por 400 millones de dólares en México, Estados Unidos y Europa. Uno de sus hijos le dijo por teléfono que había dos casas en venta en la mejor zona de la ciudad de Nueva York, cuyos precios eran de 55 y 58 millones de dólares, respectivamente. “Son como las nuestras”, le comentó el hijo. ¿Casas de mil millones de pesos? ¿Qué tendrán?

El ex líder nacional del PAN Manuel Espino Barrientos presentó hace tres años una denuncia en contra de Yunes Linares por enriquecimiento ilícito, con pruebas de todo tipo, incluyendo estados de cuenta de sus inversiones bancarias en Estados Unidos. La PGR no ha movido un dedo. Comenta Manuel Espino que recientemente le pidió Yunes Linares que retirara los cargos porque según él, la procuradora Arely Gómez no había encontrado nada irregular. A Manuel Espino ni siquiera lo han citado a declarar. ¿Qué hará falta para terminar con semejante miasma de corrupción e impunidad? Tal vez un cambio de régimen. Por eso hay en el ambiente un mal humor social.