Jesús Orozco Castellanos

Cuando termina un año, es práctica común hacer un recuento de los hechos más importantes, ocurridos durante los 12 meses anteriores. Es un ejercicio interesante y en algunas ocasiones útil porque al recuento se agregan sugerencias para corregir errores o prevenir situaciones negativas. En otras palabras, el pasado casi siempre nos deja lecciones. Comencemos el recuento.

En el plano internacional, me parece que lo más importante fueron los atentados ocurridos en París el 13 de noviembre. Activistas armados abrieron fuego en un estadio de futbol y en una sala de conciertos de música popular. El saldo fue de 130 muertos y centenares de heridos. Ya antes, en enero, se había producido un ataque en las instalaciones de la revista semanal Charlie Hebdo que publicó caricaturas sobre el profeta Mahoma. Allí hubo 12 muertos y cuatro heridos. En esos hechos el trasfondo sigue siendo el conflicto no resuelto en el Medio Oriente, desde que los ingleses decidieron la creación del estado de Israel en 1949. Durante siglos, milenios en realidad, habían convivido de manera pacífica en los territorios de la antigua Palestina grupos de judíos y de árabes; estos últimos después se convertirían al Islam. Pero cuando Inglaterra creó el estado de Israel que serviría de “cuña” en esos territorios, la guerra estalló de inmediato y el problema sigue sin solución. Son incontables los atentados que han protagonizado activistas musulmanes, desde las Torres Gemelas de Nueva York hasta las matanzas de París. Antes fue la organización Al Qaeda, comandada por Osama Bin Laden, la que realizaba los actos terroristas y ahora es el Ejército Islámico (EI) el que los lleva a cabo.

El EI se responsabilizó por los atentados en París, argumentando que se trata de una respuesta a los operativos que realizan las potencias occidentales, en especial Estados Unidos y Francia, en las bases de entrenamiento que mantiene en los territorios de lo que se conoce como el Califato Musulmán, que es una enorme franja territorial entre Irak y Siria, en la que habitan ocho millones de personas y que es del tamaño de la Gran Bretaña. En realidad es difícil saber si se trata de un Estado nacional consolidado, pero lo cierto es que allí están asentados los grupos más radicales del activismo islámico. Es entendible la actitud de las potencias occidentales al tratar de impedir que el terrorismo disponga de un territorio formal, de un Estado, para planear sus operaciones. También se entiende la respuesta de los grupos musulmanes radicales. El escritor Jorge G. Castañeda afirma que el problema del Medio Oriente difícilmente se podrá resolver porque los dos bandos tienen razón. De ser así, hay que estar preparados para lo que venga.

En el plano nacional, creo que sin duda el acontecimiento más importante del 2015 fue la fuga del “Chapo” Guzmán del penal de “máxima seguridad” del Altiplano. El hecho se convirtió en oprobio para el gobierno y para la sociedad entera. Cuando ya parecía que México era un país con un futuro promisorio en el concierto internacional, resulta que una cadena de complicidades hizo posible que se fugara de un penal de alta seguridad uno de los delincuentes más peligrosos del mundo. Al presidente Peña Nieto le parecía casi imposible que tal cosa ocurriera y todos los días le preguntaba al Secretario de Gobernación si el “Chapo” seguía en la cárcel. Pero ocurrió. Hay quienes dicen que el agravio ya no se quita ni con la recaptura del criminal. A esto se agrega la deteriorada situación económica de México, agravada por la reducción de los precios del petróleo y la consecuente devaluación del peso. Por fortuna, las remesas que envían los mexicanos que residen en Estados Unidos están aumentando, lo mismo que los ingresos obtenidos por el turismo.

En el panorama local, yo diría que lo más importante fue la elección del siete de junio, que concluyó hace unos días con la elección extraordinaria en el distrito 01. Sumando los porcentajes de los tres distritos electorales federales, la ventaja del PAN sobre el PRI fue de 17 puntos. Habría que resaltar, en todo caso, que en la elección del distrito rural, el 01, que tradicionalmente ganaba el PRI por amplio margen, el PAN ganó ahora con una distancia de ocho puntos a su favor. Pienso que la diferencia fueron los candidatos. De cualquier forma, los resultados electorales del año pasado se convierten en un referente obligado para lo que viene en 2016: la elección para gobernador. Se anticipa que va a ser una contienda cerrada. Pienso que va a depender en buena medida del perfil de los candidatos y/o candidatas. Puede ser una batalla de antología.

P.D. El pasado miércoles 30 fui a recoger mi nueva credencial de elector en el módulo que se encuentra en la plaza comercial San Marcos. La anterior se venció el 31 de diciembre. La renovación tenía que hacerse a más tardar el miércoles porque se anunció que el jueves 31 no iban a trabajar. Hasta el cuatro de enero del nuevo año reanudarían labores. Días antes había ido a realizar los trámites: fotografía, toma de huellas digitales, llenado de formulario, firma. Todo esto me llevó unos diez minutos. Pues bien, pensé que recoger la nueva credencial era un trámite de no más de dos minutos, o cuando mucho 15 porque había siete personas antes de mí. ¡Vaya desagradable sorpresa que me llevé! Llegué al módulo a las 12.30 p. m. Me entregaron la credencial faltando diez minutos para las dos. Me tardaron una hora con 20 minutos. La empleada, si es que así se le puede llamar, esperó a que llegaran unas 15 personas para entregar las credenciales “en paquete”. Aquello fue un calvario. La molestia era generalizada. Originalmente había pensado ir a la oficina matriz del INE que está en la calle Madero. El Vocal Ejecutivo de lo que antes era el IFE y ahora es INE, es el Ing. Ing. Ignacio Ruelas Olvera, un hombre inteligente y culto, lector voraz, de buena pluma. Es amigo mío desde hace muchos años. De hecho alguna vez fui a su oficina a sacar mi credencial y al terminar la conversación con él me la entregaron. Me tardé en todo el proceso unos 15 minutos. Sin embargo, ahora decidí comportarme como cualquier ciudadano. Volví a constatar lo que significa ser un ciudadano común en México. Es lamentable decirlo pero ésa es la realidad. Por desgracia, seguimos siendo un país en el que las cosas se resuelven a través de influencias, aunque de algo me sirvió la experiencia en el INE. Comprobé que los ciudadanos de a pie tienen (tenemos) que esperar una hora y media para recoger una credencial. Además, para mí era indispensable la nueva credencial porque tengo que realizar trámites bancarios los días cuatro y cinco de enero. Con la credencial antigua, ya vencida, no es posible. Los empleados de los bancos saben muy bien lo que tienen que hacer en esos casos.

El problema del módulo del INE al que fui es que se trata de un local muy pequeño, hay muy poco personal y el sistema no funciona. Se requiere una oficina con el doble de tamaño, con dos veces el personal que ahora “atiende” y con un sistema eficiente para que al llegar le entreguen a uno la credencial sin más trámite. Hay casos de éxito en algunas dependencias. El Sistema de Administración Tributaria funciona muy bien mediante la asignación de turnos y con 25 módulos de atención. La Secretaría de Relaciones Exteriores es también eficiente aunque ahora el servicio es un poco más lento.