Jesús Orozco Castellanos

¿Se cansarán algún día los maestros disidentes?

Hasta el momento de escribir estas líneas, continuaba bloqueada la vía del ferrocarril que comunica el puerto de Lázaro Cárdenas (Michoacán) con Nuevo Laredo (Tamaulipas). Se estaba considerando mover la carga marítima al puerto de Manzanillo (Colima). Quienes mantienen la vía bloqueada señalan que son maestros y que no les han pagado sus salarios. Parece difícil de creer. Pagar los sueldos es algo relativamente fácil de resolver. Si el gobierno de Michoacán no dispone de los recursos, seguramente el gobierno federal sí cuenta con ellos. Cualquiera pensaría que si la razón fuera esa, en un día se resolvería el problema. Ahora que, si en realidad lo que pretenden es la derogación de la reforma educativa, la cosa cambia. El gobierno federal se mantiene en la posición de no ceder en ese punto porque se trata de una reforma elevada a rango constitucional.

En sentido estricto se trata de un callejón sin salida. La “Coordinadora” es una rama disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Mantienen presencia en Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán. Durante varios años disfrutaron de una serie de prebendas como vender sus plazas de maestros, rentarlas y/o heredarlas a sus familiares. Además, solamente los egresados de las escuelas normales podían obtener una plaza. Por si fuera poco, nunca se sometían a un examen de evaluación para documentar aptitud. Y en el colmo de la permisividad, jamás se les descontaban los días no trabajados cuando los dedicaban a marchas, plantones y bloqueos. Peor aún: también durante años se acostumbraron a marchar por el Paseo de la Reforma, la principal avenida de la capital del país, hasta llegar a la esquina con Bucareli, donde doblaban a la derecha para dirigirse a las oficinas de la Secretaría de Gobernación. Allí eran recibidos por algún subsecretario. En el actual gobierno se trata del subsecretario Luis Miranda, quien recibía a una comisión y le entregaba una parte importante de recursos económicos. Fueron miles de millones de pesos para los líderes de la CNTE durante varios años. Era previsible que al cortarse ese flujo, los líderes tratarían de incendiar el país, o al menos una parte del mismo. Esperaron su momento. Cuando sintieron que había llegado, bloquearon carreteras y tomaron oficinas en Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán. No se anduvieron con miramientos. En Nochixtlán, Oaxaca, hubo nueve muertos y varios heridos en un enfrentamiento con policías federales. Desde luego contaron con la torpeza, la negligencia o la total impericia de las autoridades estatales y federales. Decía un columnista que cuando se hace necesario poner en práctica el monopolio de la violencia legítima, del que hablaba el pensador alemán Max Weber, hacen falta dos condiciones: contar con policías profesionales y tener el consenso de la sociedad. En el México actual se tiene lo segundo pero no lo primero. En efecto, la ciudadanía clama porque el gobierno meta orden, casi todo mundo está de acuerdo en eso, pero se carece de cuerpos de seguridad entrenados, profesionales. El recurso a la violencia letal es la última instancia, no la primera, como suele ocurrir, lamentablemente, en nuestro país.

Cuando se aprobó la reforma educativa se suspendieron todos los privilegios. Se suprimió la venta, renta y/o herencia de plazas de maestros. Cualquier egresado del sistema de educación superior del país (pública o privada) puede dar clases presentando un examen previo de conocimientos y acreditando un curso intensivo de formación pedagógica. Estamos hablando de egresados de universidades, tecnológicos, politécnicos, etc. Además, a los maestros que suspenden clases por cualquier motivo se les descuentan las inasistencias. Para los maestros mal acostumbrados, esto es inadmisible. Por eso la reacción ha sido tan virulenta. Lo que más llama la atención es la falta de autoridad. Ni los gobiernos estatales ni el federal se atreven a actuar con firmeza, especialmente después de lo ocurrido en Nochixtlán. El problema es muy grave. El diario “El Universal” calcula que sólo en Guerrero, Michoacán y Chiapas los paros magisteriales han tenido un costo estimado de ocho mil millones de pesos. Y estamos hablando de millones de niños y jóvenes afectados. ¿Eso no amerita la intervención decidida de las autoridades? Si el gobierno federal le apuesta al olvido y al cansancio, tal vez está cometiendo un error estratégico porque los dirigentes de la CNTE están enterados de eso. Y no se van a cansar.

 

Instituciones que cambian…para empeorar

Tenía yo la impresión de que algunos servicios están mejorando en nuestro país. Me refiero específicamente a los bancos. Desde hace varios años tenemos una cuenta empresarial en Bancomer. Disponemos de una tarjeta con sello de preferente y eso nos permitía una atención inmediata. Pero resulta que cambió el sistema y ahora hay que tomar turno como cualquier cliente. Hace unos días fuimos a cambiar un cheque y nos tardamos más de 20 minutos. Le comenté el asunto a uno de los ejecutivos y lo sentí muy apenado. Me dijo que ellos sólo cumplen las indicaciones que les dan. Eso es cierto, le repliqué, pero es la primera vez que realizan un cambio…para empeorar.

Enseguida fui a Banamex a realizar un pago por 298 pesos. Pregunté si ese tipo de pagos se pueden realizar en la cadena de tiendas Oxxo, como ocurre con el banco Santander. Me contestaron que no, que sólo se pueden realizar en sucursales. Pues resulta que había demasiada gente en la sucursal y decidí probar suerte en Oxxo. Y sí se pudo. Allí aceptan pagos de todos los bancos, con excepción de Banorte. A propósito de este último y para colmo, resulta que me están exigiendo pagos de gastos que jamás realicé. Me hablan día y noche. Rayando en la demencia, me están pidiendo la carga de la prueba, o sea que yo soy el que está obligado a probar que no realicé esos gastos. Ya presenté mi queja en la CONDUSEF. Fui delegado estatal en esa dependencia y conozco el procedimiento. Sin embargo, alguien tuvo la ocurrencia de cambiar la ley, de tal manera que si el banco persiste en cobrarme lo que no debo, tendré que acudir a la PROFECO a presentar mi queja. Y allí se me puede ir lo que resta del año. Tendré que armarme de paciencia. Tuve una fuerte discusión con una chica que me llamó para cobrarme. Me quería tender una trampa obligándome a decir que me niego a realizar esos pagos. Si eso quedara asentado, resultaría implícito que sí le debo al banco pero me niego a pagar. Evité la trampa y le pregunté a la chica qué parte de la lengua castellana desconoce para saber lo que significa cobros indebidos. Obviamente se molestó. Y lo que más me irrita es que llaman a cualquier hora, a partir de las siete de la mañana. Lo de menos es no contestar el teléfono pero en ocasiones se trata de llamadas realmente importantes. Al principio estaba dispuesto a pagar los 700 pesos que me estaban cobrando con tal de acabar con la monserga, pero la cuenta ya subió a más de 3,000 pesos…más lo que se siga acumulando. O sea que ya no hay defensa para los usuarios. Si se trata de los cobros del agua, la única forma de revertirlos es por medio de abogado. Y hay que hacerlo cada mes (¡!) Lo que nos faltaba.