Saúl Alejandro Flores

Es innegable que este concepto surgió como consecuencia del inocultable deterioro ambiental, la semana pasada les comenté en este espacio, respecto a la importancia que existe con relación a superar el mero discurso sobre la sustentabilidad que se queda en palabras y se niega a desdoblarse en resultados.

Consideré importante por lo tanto profundizar un poco sobre lo que significa desarrollo sustentable con usted amable lector. Podríamos recordar que hace 40 años aproximadamente en los años 70´s se comenzó a generar un eco que denunciaba la contaminación del agua, lo aprecié en mis libros de texto de primaria, con las fotografías de las descargas en los cuerpos de agua, ya se hablaba de los detergentes y otros productos químicos, sin embargo, no se oía sobre plantas de tratamiento, ni tampoco se planteaban esquemas reales del ciclo hidrológico real, nos manejaban a pesar de lo que se veía como parte de lo que podríamos llamar esa incipiente cultura del agua, que diez años después el spot ”Amanda, ciérrale” se dio como el inicio en esta larga concientización.

Como una alternativa en no frenar el desarrollo, porque las visiones ortodoxas nos ofrecían terminar con el desarrollo a cambio de un mundo limpio que volviera a los orígenes, aspecto que raya en la utopía, por ello se esgrime el concepto de sustentabilidad como una manera de crecer con responsabilidad y respeto al ambiente, por ende al ser humano que es parte del mismo.

El concepto de desarrollo sustentable, sostenible, o perdurable se aplicó al ámbito del desarrollo socioeconómico, formalizándose por vez primera en (1987) en el llamado Informe Brundland, documento al que se le conoció también como nuestro futuro común., dicho instrumento fue elaborado por un equipo de la en ese entonces Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas (WCED), este organismo se creó en el año de 1983, como ven es parte de ese resultado de las reflexiones y preocupaciones externadas una década antes.

Una de las conclusiones obtenidas y que ha servido de base a los trabajos actuales es que el mundo desarrollado y el subdesarrollado, matizado por el primero con un alto consumismo y la pobreza en el otro extremo eran las causas fundamentales de la imposibilidad de sustentar el desarrollo y la crisis ambiental. A modo de paréntesis destaca en este informe qué fue de los primeros documentos que marca otra visión de la geografía económica mundial, ¿a qué me refiero? A que en esos años, se hablaba aún de países de primer mundo, que eran los capitalistas, el otro mundo era el bloque socialista o comunista y el tercer mundo que eran los países pobres, que de algún modo menos denostante les llegaron a decir: “tercer mundo”.

Este informe fue un precedente a la visión actual de que los países ricos estaban en el norte y los pobres en el sur, incluso en los propios países llegaron a decir que sus regiones del norte eran más ricas que las ubicadas en el sur, eso se dijo en Italia o España, por poner un ejemplo, y no se diga en México, con el norte industrializado y el sur olvidado otro panorama inverso se presentaba en los países ubicados al sur de la línea del Ecuador.

Volviendo al tema de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, la cual como mencioné en el párrafo anterior, que esa bipolaridad eran las ”causas fundamentales de imposibilidad de sustentar el desarrollo y revertir la crisis ambiental, imaginen ahora, en una sociedad más consumista que no sólo es propia de los países desarrollados, sino en vías de desarrollo el consumismo ha sentado raíces preocupantes que se visualizan como detonantes no sólo ambientales, sino con alto riesgo en el ámbito económico y social.

Dicha Comisión llegó a recomendar el convocar a una conferencia posterior sobre el tema, y así vino la Agenda de Río empezando en 1992, ahí se definió el desarrollo sustentable en el principio 3° de la Declaración de Río (1992): “Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones del futuro para atender sus propias necesidades”.

A partir de ahí el desarrollo sustentable a modo de estudio y fines prácticos se dividió conceptualmente en tres sectores: ambiental, económico y social. Se incluyó el social por la relación innegable que existe entre el bienestar social, el medio ambiente y la bonanza económica, aunque me atrevería a decir que en esta bonanza suelen esconderse algunos aspectos que no tiene bondad alguna, sólo beneficios económicos o necesidades creadas producto de la mercadotecnia y el imponente trabajo de seducir a las masas a consumir, y en verdad el consumismo suele esconderse para justificarse con la bonanza económica.

Así podemos ver que gran parte de la población trae consigo productos que encuadran en el concepto de la obsolescencia programada, desde teléfonos que duran un año o dos, y no requieren batería, y deben desecharse a la basura o baterías de baja duración y alto contenido contaminante, o ahora con los aparatos televisores que sustituyen a los analógicos, creándose con ello enormes basureros y daños irreversibles sobre el ambiente, suelo, aire, biodiversidad y el agua que son amenazadores.

Con este bosquejo que les expuse amables lectores ¿podríamos decir que la forma en que se administra el agua en México se apega a los criterios del desarrollo sustentable? o simplemente que ¿en ciudades como Aguascalientes puede presumirse que hay una política hídrica sustentable?, si tan sólo vale la pena decir no tenemos una política hídrica clara. Esto amables lectores, son acciones que deben emprenderse para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.comtwitter: saul_saalflo