Fernando López Gutiérrez

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La implementación de la Cruzada Nacional contra el Hambre fue una de las trece decisiones que el Presidente Enrique Peña Nieto anunció durante su primer mensaje a la nación, el primero de diciembre de 2012. Desde su presentación formal, en enero de 2013, esta estrategia gubernamental se convirtió en el principal instrumento de la política social de la actual administración y la promoción de sus avances ha sido un elemento central en el mensaje comunicacional de las autoridades federales.

No obstante la relevancia que la Cruzada Nacional contra el Hambre tiene para el cumplimiento de los objetivos de política pública del gobierno federal, las particularidades de su diseño y los mecanismos relacionados con su implementación han sido poco claros desde un inicio. Aspectos tan relevantes como la selección de los municipios considerados en la estrategia, la identificación de la población objetivo o la manera en que se realiza la coordinación de las diversas dependencias de la Administración Pública Federal en el marco de la Cruzada han sido cuestionados continuamente.

Las respuestas ante las dudas y críticas de especialistas e interesados en el desarrollo de esta importante iniciativa gubernamental han sido elusivas y poco transparentes. A más de tres años del inicio de la Cruzada Nacional contra el Hambre, su estructura, funcionamiento y resultados siguen generando confusión y amplias dudas. Lamentablemente, parece ser que ni las propias autoridades conocen con precisión los efectos de las acciones que están llevando a cabo en el marco de la estrategia, ni mucho menos, la forma de hacer que éstas se dirijan a lograr los objetivos planteados.

En el análisis que realiza la Auditoría Superior de la Federación en su Auditoría de Desempeño de la Cruzada Nacional contra el Hambre se expresa con claridad la condición mencionada. Al respecto se señalan, entre otras, las siguientes situaciones: la cantidad de personas y hogares identificados como susceptibles de ser atendidos representó tan solo el 37.1% de la población potencial de la estrategia para el año 2014; el número de programas que implementaron acciones en el marco de la Cruzada (55) es menor al que las autoridades informaron como parte de la estrategia (64); del total de los programas que se consideran parte de la estrategia, sólo el 14.1%, tiene objetivos vinculados con la atención de la carencia por acceso a la alimentación.[1]

Las declaraciones expresadas por algunos funcionarios respaldan la idea de que las deficiencias identificadas en la Cruzada son, por lo menos en parte, producto de la falta de claridad que los propios operadores de ésta tenían respecto a la manera de llevarla a cabo. Un ejemplo de lo anterior se muestra en una entrevista concedida a experiodistas de Milenio (cuyo reportaje fue producto de una gran polémica por la supuesta intervención de las autoridades para que fuera modificado y ocasionó que su principal autora, Karen Cota, renunciara a trabajar en dicho diario)[2] por parte de Omar Garfias, Secretario Técnico de la Comisión Intersecretarial de la Cruzada Nacional contra el Hambre, en la cual dicho funcionario acepta que ellos mismos mantenían dudas respecto a la manera de determinar e identificar a los beneficiarios de la estrategia y reconoció que, a pesar de las indefiniciones en torno a la forma en que iban a implementarla, decidieron ponerla en marcha, al considerar que era prioritaria.

La improvisación y el interés por anunciar una estrategia gubernamental en el momento más rentable, desde el punto de vista político, fueron factores primordiales para tomar una decisión gubernamental de alto impacto en el presupuesto público con poco conocimiento. Lo resultados negativos están a la vista y poco a poco van quedando al descubierto, mientras que el discurso oficial busca esconder la realidad. Ante las equivocaciones relacionadas con la Cruzada Nacional contra el Hambre, lo mejor sería reconocer las fallas y actuar con responsabilidad, aceptando el costo de las malas decisiones, pero redirigiendo la política social de nuestro país hacia un mejor rumbo.

[1]Auditoría Superior de la Federación. Auditoría de Desempeño: 14-0-20100-07-0226 DS-058. Cruzada Nacional contra el Hambre.Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2014. Disponible en: http://informe.asf.gob.mx/Documentos/Auditorias/2014_0226_a.pdf

[2]Milenio Data/Lab. “Los número de la Cruzada Nacional contra el Hambre.” Disponible en: http://www.milenio.com/datalab/falso-exito-Cruzada-Nacional-Hambre_0_696530646.html