Prof. Flaviano Jiménez Jiménez
Desde siempre, pero sobre todo en los últimos años, se ha insistido en la imperiosa necesidad de que los padres de familia intervengan y apoyen a sus hijos en los procesos formativos. Los maestros y los directores con regularidad piden a los padres que estén pendientes para que sus hijos asistan regularmente a la escuela y para que realicen las tareas que se les dejan para reafirmar y mejorar aprendizajes. Sin embargo, muchos padres no atienden estas peticiones y dejan que tan sólo sus hijos y los maestros cumplan respectivamente con sus responsabilidades educativas; siendo más pronunciado este problema en la secundaria. En preescolar se observa que la mayoría de los padres lleva a sus hijos al jardín de niños; en primaria baja el número de los que cumplen con este deber; y en secundaria es preocupante el reducido número de padres que están atentos en lo que hacen sus hijos. A manera de ejemplo se menciona lo siguiente: el día que se cita a los padres en la escuela para dialogar con ellos e informarles de las calificaciones obtenidas por sus hijos en un bimestre, de 38 padres, de un grupo de alumnos, asisten menos de la mitad y esto mismo sucede en la inmensa mayoría de los casos; son contados los grupos en los que asiste el 60% de los padres de familia.
El Artículo 153, de la Ley de Educación del Estado de Aguascalientes, establece que los padres, quienes ejercen la patria potestad o la tutela de los menores, tienen los siguientes derechos: Fracción I. Obtener inscripción en escuelas públicas para que sus hijos o pupilos menores de edad, que satisfagan los requisitos académicos aplicables, reciban educación preescolar, primaria, secundaria y la media superior; Fracción II. Informar a las autoridades educativas de la escuela, en la que estén inscritos sus hijos o pupilos menores de edad, cualquier problema relacionado con la educación de éstos, a fin de que, en su conjunto, se aboquen a su solución; Fracción III. Colaborar con las autoridades escolares para la superación de los educandos y en el mejoramiento de los establecimientos educativos; Fracción VI. Recibir información oportuna y veraz de los resultados de las evaluaciones de sus hijos o pupilos, de la escuela y del Sistema Educativo en su conjunto.
Se puede decir que en las inscripciones de los menores de edad es cuando los padres de familia generalmente acuden a las escuelas públicas; pero difícilmente se puede contar con la mayoría de ellos, el resto del año, para colaborar con los maestros y los directivos escolares en la solución de los problemas que presentan sus hijos, así como para atenderlos en el mejoramiento de sus aprendizajes. Una cantidad considerable de niños y de adolescentes están solos en sus estudios, lo que dificulta a los maestros solucionar unilateralmente sus problemas conductuales y, también, enfrentan serios obstáculos para lograr avances en los aprendizajes de estos alumnos. Ahora bien, si los padres no ejercen cabalmente los derechos que tienen para beneficiar a sus hijos en su educación, el sentido común da a entender que cumplir con las obligaciones es aún más difícil.
La misma Ley de Educación de Aguascalientes establece, en el Artículo 154, que son obligaciones de los padres: Fracción I. Que sus hijos o pupilos cursen los niveles de educación básica (preescolar, primaria y secundaria) y media superior; Fracción II. Colaborar con las instituciones educativas en las que estén inscritos sus hijos o pupilos, en las actividades que dichas instituciones realicen; Fracción III. Respetar y vigilar que se cumplan los preceptos contenidos en la legislación educativa federal y estatal; Fracción IV. Colaborar con el personal docente en el diagnóstico y atención de las dificultades de sus hijos o pupilos y apoyar a los directivos y docentes en la prevención y solución de problemas de conducta, de afectación a la integridad y a la seguridad, o de violencia física o psicológica; Fracción V. Cumplir con las demás obligaciones establecidas en la Ley (en materia educativa).
Anualmente quedan sin ser registrados en preescolar cerca de 4 mil niños de 5 años de edad, los cuales no cursan este nivel (fundamental para el desarrollo cognitivo de los pequeños), porque sus padres no los inscriben. En primaria y secundaria miles de alumnos abandonan la escuela y también miles reprueban, principalmente porque carecen de atención, cuidado y apoyo de los padres. Los maestros hacen lo que humana y profesionalmente pueden, pero se trata de alumnos que faltan constantemente por semanas y hasta por meses, y es sumamente difícil lograr que avancen en sus aprendizajes (sobre el contenido de los programas de estudio) los alumnos que no reciben clases en el salón escolar por inasistencias. Sobre el particular, llama la atención que muchos padres no se dan cuenta que sus hijos faltan a la escuela; y otros, aunque sí se dan cuenta, reconocen que sus hijos ya no les obedecen y hacen lo que quieren. Hay pérdida de autoridad en estos casos.
Con base en lo que ha venido sucediendo en los últimos años y dada la importancia de que los padres intervengan en el cuidado y la formación de sus hijos, junto con los docentes y los directivos escolares, en la Reforma Educativa y en la legislación inherente, al respecto, se están destacando tanto los derechos como las obligaciones de los padres de familia, con el fin de que los mismos se ejerzan a plenitud y se cumplan a cabalidad por el bien de la educación de los menores. Por estas mismas razones, se han organizado los consejos escolares de participación social; los consejos municipales; los consejos estatales y el Consejo Nacional de Participación Social en la Educación. Los integrantes de estos consejos, en sendos actos protocolarios, han jurado cumplir y hacer cumplir las leyes educativas del país, así como los derechos y obligaciones de los padres de familia. Ahora para evitar que estos consejos sean organismos de membrete, se espera que cumplan con las normas establecidas, que rindan resultados tangibles en beneficio de la educación de todos los niños, de todos los adolescentes y de todos los jóvenes.