Por: Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

En un mundo nihilistaCuando hablamos de Derechos humanos, nuestro país ocupa un lugar especial a nivel mundial, lamentablemente, no como un ejemplo de respeto hacia ellos, por el contrario, como un país donde la violación a estos es generalizada.

Amnistía Internacional (AI) presentó su informe en días pasados, y de nueva cuenta, la situación de México resultó poco alentadora.

En el capítulo sobre México, AI hace una reseña sobre los problemas que vive nuestro país en materia de Derechos Humanos empezando por las policías y las fuerzas de seguridad, donde poco se ha hecho para evitar que las violaciones realizadas por las corporaciones continúen impunes; las ejecuciones extrajudiciales, la tortura y las desapariciones son prácticas que se continúan llevando a cabo, y que tristemente no disminuyen, además de que en los pocos casos donde se siguen investigaciones, impera la impunidad; el tema de los migrantes, así como la violencia de género continúan siendo parte importante de la problemática.

Como podemos darnos cuenta, la situación que vivimos no es más que un reflejo de lo débil que es nuestro sistema democrático, de la falta de rumbo definido de nuestro estado.

Me pregunto ¿toda esta relatoría será nueva para el Gobierno Mexicano? ¡EVIDENTEMENTE NO! la situación que se vive es conocida desde hace varios años por el gobierno, el problema es que hasta el día de hoy no se han llevado a cabo acciones concretas para evitar se continúen con las violaciones, por el contrario, solo se busca minimizar los daños causados mediáticamente. ¿Hasta cuando se continuarán maquillando cifras y descalificando a organismos internacionales que no coinciden con el discurso gubernamental?.

Mientras el gobierno no decida definir un rumbo basado en el respeto a los derechos humanos, será difícil salir de la crisis, día con día se violenta la libertad, la justicia, la paz y la dignidad humana, si continuamos cavando difícil será salir de esta fosa.

El horizonte no será nada alentador si se continúa negando la situación que se vive, porque al igual que con los alcohólicos el primer paso es aceptar el padecimiento, para una vez reconocida la enfermedad empezar con el proceso de desintoxicación.

Esperemos que se pueda dar ese giro de timón en favor de los Derechos humanos, no debemos olvidar que la consolidación de una verdadera democracia se construye en la medida en que los ciudadanos podemos hacer efectivos nuestros derechos, ya basta de crear en el papel y en los medios una utopía sobre la situación en nuestro país, es en el plano de la realidad donde deben de buscarse los mecanismos para evitar se continúe agravando la triste situación de las violaciones a los derechos humanos.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura, y los espero una vez más, la próxima semana.