Isaac Flores 
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 15-Abr.- Mediante visores de realidad virtual de bajo costo, el dentista José Antonio Gaona busca que sus pacientes olviden que, dentro de la boca, tienen un pequeño taladro que gira a hasta 450 mil revoluciones por minuto.
Videos musicales y películas son los contenidos que más solicitan los pacientes para sobrellevar la visita al consultorio.
“Es como si estuviera dentro de la película”, asegura, entre risas, Ángel Martínez, paciente de 10 años de edad.
Además de mantenerlo entretenido, las gafas de realidad virtual le permiten olvidarse de la tensión que le produce entrar a consulta con el dentista, explica Ángel, a quien lo único que le hace falta es poder ver Dragon Ball Z con el visor.
Una vez que los pacientes se encuentran más relajados, el doctor puede llevar a cabo el procedimiento con facilidad, ya sea extraer una muela o tratar una caries.
“Mientras el paciente esté menos tenso y menos nervioso, eso se traduce en que nosotros también como odontólogos podemos trabajar más tranquilos”, explicó Gaona, “sabemos que el paciente está a gusto y eso también nos da seguridad”.
Fabricado con un material similar al “foamy”, pero con un mayor grosor, el visor utilizado por Gaona es de la marca mexicana Vio Visor.
De acuerdo con Genaro Pano, uno de los fundadores de la empresa, este tipo de gafas no sólo están siendo adoptadas en el campo médico, también barberos las están utilizando para entretener a sus clientes mientras los rasuran o les cortan el cabello.
Pero en el consultorio, no sólo los niños se animan a probar el servicio, Gaona aseguró que de 15 pacientes que recibe diariamente, al menos 10 utilizan el visor y que una vez que lo usan por primera vez, suelen pedirlo en su siguiente visita.
Si bien el visor no es pequeño, el médico aseguró que realizar un procedimiento mientras lo usa el paciente no es muy distinto a trabajar con alguien que se deja los lentes.
La adopción de este tipo de dispositivos no es algo nuevo; además de gafas de realidad virtual, actualmente se busca que los pacientes se sientan cómodos durante la consulta, tanto con taladros de operación más silenciosos, como con procedimientos más rápidos.
Eso sí, durante toda la consulta: nada de mover la cabeza para ver videos en 360 grados. Los pacientes deben mantenerse quietos, no vaya a ser que lo virtual termine provocando un accidente muy real.