Si han aguantado seis años en espera para que les aumenten las tarifas, bien pueden hacerlo por más tiempo, es la respuesta que reciben urbaneros, taxistas y de “combis” ante la insistencia que les autorice el alza, que aseguran, los salvará de la bancarrota.

Después de unas semanas de silencio han vuelto a la carga al considerar como injusto que les nieguen el derecho de tener una utilidad razonable, en virtud que con el ingreso actual salen a mano y en ocasiones resienten pérdidas.

Por ser un servicio tan sensible saben que si no les otorgan el incremento antes de finalizar el año difícilmente se hará en plena etapa política, por lo que esperan la comprensión del gobierno para que disponga lo necesario, en base a los estudios que han entregado las propias organizaciones.

Al mismo tiempo hacen un llamado al Congreso del Estado para que incluyan en la ley que el incremento a las tarifas será en un lapso que no rebase los dos años, con lo que dejarían de estar sujetos a la disposición oficial y por otra parte les permitiría planificar la inversión.

Las tres ramas del transporte público consideran que ha pasado demasiado tiempo sin que obtengan la tan anhelada respuesta, lo único que reciben son amenazas de que si no están conformes pueden dejar esta actividad, al fin que sobran los que desean su lugar, lo que califican de parcial porque quien ha dedicado su vida a ello debe seguir luchando por salir adelante y en lo cual debería estar comprometida la autoridad.

Para los urbaneros el alza tiene que ser de dos pesos para que el cobro por “pasada” quede en ocho, sin embargo cuantas veces lo han planteado les responden que está en análisis, porque también debe considerarse el ingreso de los usuarios que en su mayoría son trabajadores, amas de casa y estudiantes, a quienes les afectaría cualquier cantidad que se determine.

Sobre este punto cabe destacar que por el tiempo transcurrido se está convirtiendo en un nudo gordiano, por lo que a la hora que se atienda nadie quedará contento, puesto que en lugar de haber sido un añadido gradual tiene que ser mayor para que mejore medianamente la captación de los concesionarios, pero no puede ser tanto que impacte al pueblo.

A principios de la presente administración estatal la Alianza de Transportistas Urbanos y Suburbanos de Aguascalientes (ATUSA) designó a Carlos de Luna como presidente con la encomienda de obtener a la mayor brevedad el multicitado incremento, pero después de unos meses nombraron a otro y luego vino el siguiente, sin que alguno alcanzara el objetivo. A 14 meses que concluya este sexenio no tienen seguridad de conseguirlo, aunque confían que en lo que reste del año se produzca.

Por su parte los propietarios de las “combis” enfrentan escenarios difíciles, toda vez que con las tarifas que tienen no pueden comprometerse con un crédito, lo que genera que parte del parque vehicular no esté al día a lo cual se agrega que en los recorridos obligadamente utilizan caminos de terracería que daña más la unidad.

Han entregado estudios de inversión, costos de operación e ingresos para demostrar que la petición que hacen está apegada a la realidad, pero no les ha valido ya que sólo sirve para abultar la documentación que tienen en las oficinas gubernamentales.

En condiciones más agudas están los taxistas, que a decir de sus dirigentes son los más exigidos ya que incluso les han detenido carros por excederse en la vida útil o por alguna falla que presentan, algo que no hacen con los urbaneros ni las “combis”. El costo de las refacciones ha subido en un 30% y la gasolina fue cada mes desde 2008 hasta 2014, mientras que las llantas que tenían un costo de 350 pesos pasó a 500 pesos.

Piden que se incremente el “banderazo” y el trayecto, que en mucho les ayudaría a salir adelante, sin dejar de reconocer que cualquier cantidad que se llegue a autorizar no sería suficiente para recuperar la pérdida del ingreso, ya que también habrá que ver la situación económica de los usuarios.

Vaya paquete que tiene la autoridad del ramo, porque cualquier decisión que adopte quedará como el cohetero, sin embargo algo tiene que hacer para evitar que siga deteriorándose un servicio vital en la vida de los aguascalentenses, tanto de la ciudad como del resto del estado.

INCLUIR A LOS JÓVENES

Los jóvenes son el presente y futuro del país, se escucha aquí y allá, lo que haría pensar que todo está a modo para que en poco tiempo asuman tareas de responsabilidad, sin embargo a la hora que pretenden ingresar a los espacios de la vida productiva, política y social se encuentran con que deben hacer antesala, porque les falta experiencia o ““no es su momento”.

Los pocos que llegan son por su cercanía con los capitanes o dirigentes, pero atrás de ellos se queda un número considerable con mayores aptitudes y conocimientos que no tienen otra opción que esperar alguna oportunidad o de plano dedicarse a otra cosa.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revela que en México hay más de 17 millones de jóvenes entre 12 y 19 años, que representa el 15.6% de la población total, de los cuales los menos miran con optimismo el porvenir, puesto que la mayoría encuentra diques al querer avanzar y esto provoca que crezca el porcentaje de los que no trabajan ni estudian (“ninis”).

El presidente Enrique Peña Nieto exhorta a los políticos en general para que contribuyan a que los jóvenes tengan oportunidades de participación y crecimiento y de manera muy especial le pidió a su partido, el Revolucionario Institucional, que actualice su estructura y se consolide como un espacio de participación de los jóvenes: “Es momento de que el tricolor actualice su organización y estructura, amplíe sus bases, atraiga más simpatizantes para despertar el entusiasmo de la juventud”.

La renovación y actualización es necesaria, reiteró en julio pasado durante la reunión con dirigentes nacionales y locales, exhortándoles a que el PRI le dé valor y prestigio a la política con acciones concretas en favor de la transparencia, la rendición de cuentas y el combate frontal a la corrupción.

Pues ojalá que las palabras del mandatario no sólo las atiendan sino que las lleven a la práctica los líderes locales, que tengan un acercamiento con los jóvenes, pero no sólo a través del discurso y la palmada y las fotos, sino con hechos tangibles, de acciones permanentes que demuestren que hay un cambio, una disposición de escucharlos y atender sus inquietudes.

CON UNO BASTA

Sí, con un mezquite que dejen en el predio que ocupa el centro recreativo La Pona bastará para que las nuevas generaciones conozcan que ahí se asentaba un bosquecillo de árboles centenarios y que fueron parte de la captación del agua que todavía alimentan a la ciudad.

Es un asunto que, dicen las autoridades, se ha politizado, aunque el final lo tienen ya sobre el escritorio, sólo que deben envolverlo para que la sociedad acepte que de los distintos contextos el mejor era su desaparición.

Dejar que la Semarnat (Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales) sea la que dictamine lo que procede es esperar que eche la última palada. Es exactamente el camino que siguieron los casi 400 árboles que fueron derribados en lo que fue el nuevo Balneario Ojocaliente para construir un centro comercial y lo mismo sucedió con la destrucción de especies en la Calzada Revolución (Alameda) para dar paso a la “remodelación” que tiene lugar.

Lo único que olvidan seudo defensores del medio ambiente y autoridades es que la Naturaleza no se equivoca, que entre menos floresta exista y se supla por pavimentos y todo tipo de construcciones será mayor la onda cálida.