Por: Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

En nuestro país solamente un 19% de la población se encuentra satisfecho con nuestro sistema democrático (Latinbarómetro última encuesta), está insatisfacción es mayor entre la juventud. No podemos negar que durante las últimas décadas hemos tenido un avance democrático significativo, se ha incrementado el acceso a la información y la rendición de cuentas, se ha buscado fortalecer el papel de la mujer en la representación política, y en general, se han abierto diferentes canales de participación ciudadana; sin embargo, estos no han sido suficientes, puesto que a pesar de esto, los mexicanos, y en especial los jóvenes, no nos sentimos representados.

Esta problemática de representación, y de satisfacción con nuestro sistema democrático, atiende a varios factores, como la corrupción, la opacidad en la rendición de cuentas, el poco o nulo crecimiento económico, y la falta de disminución en las brechas de desigualdad entre otros. Sin duda, existe la urgencia por atender esta problemática, es por ello, que los diferentes institutos políticos deben buscar los mecanismos adecuados para fomentar la confianza en el sistema democrático; deben mejorar su interacción con los electores aprovechando las bondades de las tecnologías de la información, ya que estas constituyen un canal de acceso directo con la sociedad, pero sobre todo, con los jóvenes.

Los organismos políticos deben procurar sacar el mayor provecho de las plataformas tecnológicas, deben modernizarse y dejar a un lado esas prácticas añejas que solo buscaban crear clientelas. Tienen que ser conscientes que al aprovechar estos canales de comunicación, podrán allegarse de viva voz de la ciudadanía de información valiosa, de igual forma, los jóvenes podremos expresar opiniones haciendo que la participación política esté más al alcance.

Esta modernización por parte de los partidos, sin duda abre una puerta para que la juventud participe de forma activa en el quehacer político, conozca su entorno y exprese sus opiniones, lo cual, fortalece la democracia. Si los partidos aprovechan esta oportunidad, lograrán de la mano de las nuevas tecnologías, y de las plataformas de participación no tradicionales, fortalecer la democracia, a su vez, contribuirán a generar mayor confianza en el régimen democrático y sus instituciones.

Por último, debemos ser conscientes que el utilizar las redes sociales y las nuevas plataformas de comunicación para interactuar con el electorado, no implica convertirse en organizaciones meramente digitales, por el contrario, debemos ver a las redes como meras herramientas y ser cautos al tratar de generar lazos fuertes a través de éstas, puesto que si bien son un canal directo con la sociedad, por lo general, el grado de compromiso que se genera a través de estas plataformas es efímero, es por ello, que debemos explotarlas de forma positiva y utilizarlas como una herramienta, sin caer en el abuso de las mismas.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más, la próxima semana.