Mabel Haro Peralta, presidenta de la Asociación Iberoamericana para el Desarrollo de la Igualdad de Género, señaló que este hostigamiento va desde frases obscenas, piropos y silbidos, hasta exhibicionismo, tocamientos e incluso persecuciones, lo cual constituye un tipo de violencia que se mantiene impune aun cuando se estima que el 90% de las mujeres han sido víctimas de acoso callejero, lo cual en ocasiones orilla a algunas féminas a cambiar de escuela o trabajo.
Destacó que en otros estados de la República, como Chihuahua y Guerrero, el acoso callejero está calificado como delito grave y se sanciona con penas corporales, mientras que en Aguascalientes se tipifica como faltas al pudor, lo cual imposibilita que sea denunciado; agregó que lo anterior debe ir acompañado de políticas públicas para sensibilizar un problema que no es inocente, pues están causando daño.
Haro Peralta comentó que castigando el acoso callejero se pueden prevenir violaciones e incluso feminicidios, “ya que el criminal tiende a deshacerse de la víctima”, por lo cual hizo un llamado a los actores políticos para que se sensibilicen respecto a esta problemática social, para que la incluyan en su agenda y legislen al respecto.
Sostuvo que con este tipo de conductas se viola el derecho al libre tránsito, a la recreación, a la sexualidad y la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; refirió que en un estudio de acoso callejero realizado por la asociación que encabeza en la Secundaria Técnica 5, se encontró que las chicas tienen pocas armas para defenderse, lo cual las hace temerosas, con la posibilidad de que sean incluso más atacadas.
Finalmente, la presidenta de la Asociación Iberoamericana para el Desarrollo de la Igualdad de Género, lamentó que culturalmente se justifique el acoso callejero bajo el supuesto de que “así son los hombres”, pues no es posible que en pleno siglo XXI la mujer siga padeciendo este tipo de falta en lugares públicos.