“Las masivas importaciones de leche en polvo, de suero lácteo y de otros derivados de la leche es lo que ha obligado a muchos ganaderos a reducir sus operaciones, que van desde cerrar sus fincas hasta eliminar la producción lechera y sólo criar ganado de carne”.

Lo descrito puede ser la denuncia de alguna agrupación de productores mexicanos, que en los últimos años han sido insistentes en el daño que resienten por ese motivo, pero no, es de Rubén Darío Hernández, secretario de la Federación de Ganaderos de Cibao, Cibao Central y Nordeste de República Dominicana.

En similares términos el presidente de Agrollanquihue, Chile, Rodrigo Lavín, señaló que si la situación no mejora para la industria lechera “para fin de año vamos a tener una baja considerable en el número de lecherías”, citando como uno de los principales escollos la caída de las tarifas que fija la industria procesadora, por lo que no es aventurado considerar que a este paso la única solución que tienen los ganaderos “es vender las vacas y dedicarse a otra actividad, si es que pueden reconvertirse”.

Esto significa que las empresas trasnacionales tienen atestado el mercado latinoamericano con sus productos, tanto derivados de leche como de leche fresca que se vende en supermercados de los países de la misma procedencia, situación que aniquila al sector pecuario local.

En Aguascalientes el presidente del Comité Sistema Producción Bovino Lechera, Gerardo González Enríquez, lanzó la voz de alerta de que a la producción lechera de esta entidad le podría pasar lo mismo que a la vid, lo que de llegar a ocurrir generaría un perjuicio directo a la economía del campo y la pérdida de miles de empleos.

Los establos en general tienen varios años que trabajan al límite, por lo que el cierre de establos pequeños y medianos es un primer paso para el derrumbe total, ya que los corrales de mayor nivel pueden resistir un tiempo, pero llegará el momento que no sean rentables y corran la misma suerte.

A la fecha se han perdido alrededor de 9 mil puestos de trabajo y aunque es personal con un alto nivel de conocimientos sobre las actividades ganaderas y lecheras, que busca colocarse en los que siguen en operación, resulta difícil que lo logren debido a las mismas razones que llevaron a dejarlos cesantes.

De haber sido uno de los principales estados productores de leche a nivel nacional, Aguascalientes ha decrecido en posiciones, lo que se debe, entre otras causas, a la importación de leche en polvo, de suero lácteo y de otros provenidos de la leche, lo mismo que a la falta de apoyos del gobierno federal y a que en lugar de aumentar la compra en Liconsa se redujo drásticamente, como resultado de la reducción presupuestaria.

Para nadie es un secreto la caída de los ingresos federales, en función del abatimiento que registra el precio del barril de petróleo, hecho que ha provocado que el sistema productivo se vea perjudicado, sin embargo los estancieros consideran que podrían mejorar sus condiciones si se reduce el ingreso de mercancías extranjeras y que se llegue a un acuerdo con las empresas que les compran la leche para que exista un precio que sea rentable, toda vez que en las actuales circunstancias les pagan menos de lo que invierten.

De no haber una respuesta a corto plazo el único camino que les dejan es enviar al rastro las vacas y deshacerse de la tecnología que aplican en sus actividades, lo que sería un desastre, ya que los consumidores se quedarían a merced de productos de baja calidad y de los precios que impongan los importadores.

Tan similar es la situación de México con Dominicana que las quejas en aquel país son las mismas que se escuchan aquí: “Comenzaron las mentiras a los productores nacionales, todo se volvió promesas, engañaron y durmieron a los productores de leche a nivel nacional, comenzaron a desaparecer fincas ganaderas por falta de rentabilidad, el productor lechero comenzó a vivir una vida de inseguridad económica, ya que el festival de importaciones de un grupo inescrupuloso del poder neutralizó el precio al productor y llenó las pasteurizadoras y los supermercados de productos importados”: Rubén Darío Hernández.

Algo se tiene que hacer en México para evitar que pase lo que con la vid, como señala Gerardo González, y que ojalá sea pronto ya que entre más tiempo pase mayor es el peligro que los establos pasen a ser una referencia histórica.

OCURRENCIAS

El antecedente más cercano sobre la persecución de que son objeto los motociclistas por parte de la policía estatal es Guadalajara, en donde se imaginaron que con obligar a que llevaran un chaleco con el número de las placas de la unidad iban a disminuir los asaltos, se encontraron que además de no estar validado por ley alguna, los “moto-ladrones” siguieron con su labor.

El fichaje de que son objeto los motociclistas para supuestamente tener una base de datos, choca totalmente con la tan cacareada justicia oral, que mantiene la presunción de que toda persona es inocente hasta que se compruebe lo contrario.

Quién sabe de dónde se sacó la idea de tener una fotografía y tomarle los datos a cada motociclista que circula por calles y carreteras del estado de Aguascalientes, pero la cuestión es que la Ley de Vialidad ni ninguna otra legislación dispone esa medida, que incluso va en contra de los derechos humanos toda vez que se está presuponiendo que todo aquel que tripule una motocicleta es un ladrón en potencia.

Los robos y asaltos que se han registrado en los últimos meses y de los cuales perjudicados y testigos aseguran que ir en moto no significa que la totalidad de los que utilizan este tipo de transporte es parte de una banda.

Tampoco son rufianes los ciudadanos que caminan por cualquier lugar y que a los policías les parecen “sospechosos” por lo que son objeto de una “revisión de rutina”, que además de ser un acto anticonstitucional exhibe a esas personas como si fueran delincuentes, ya que en plena vía pública son detenidos y esculcados. En caso de resistirse por considerar que es un acto ilegal son aprehendidos acusados de “resistencia de particulares”.

En ambas situaciones las comisiones nacional y estatal de derechos humanos hacen mutis o a lo más que llegan es hacer una declaración sin mayor trascendencia, como tampoco actúan los diputados a pesar de que por la investidura que tienen deberían exigir a los uniformados el apego total a la ley.

Lo que hace falta es que la policía haga un trabajo eficaz en materia de vigilancia y prevención.

En declaraciones se sostiene que hay menor incidencia, pero los vecinos de las colonias periféricas y aún de los fraccionamientos residenciales saben lo que es vivir en la incertidumbre, lo mismo que el comercio organizado que un día sí y otro también conocen de las agresiones que sufren sus compañeros.

 

TRABAJOS INSEGUROS

Por regla general, cuando se menciona que un trabajo es inseguro, se piensa en las empresas, pero no hace falta estar en alguna de ellas para comprobar que en otras fuentes existe, como en la industria de la construcción, donde los trabajadores no tienen las mínimas medidas de seguridad. No se les dota de casco, guantes, mascarillas, cintos especiales y en su caso de lentes protectores. Su labor la cumplen sin tomar en cuenta lo que les afecta la labor que desempeñan y los encargados de la obra nada les importa lo que en pocos años pueda ocurrirles, ya que para entonces estarán en otro lugar. Los daños corporales se manifiestan sin que sepan cuándo, dónde y cómo fue que sucedió, ya que no hay una autoridad que se encargue de vigilar el desarrollo de esos trabajos.