El día de hoy se llevarán a cabo en nuestro estado las elecciones para designar a los diputados federales de los tres distritos con que cuenta nuestra entidad. Como usted sabe las campañas de los diferentes candidatos fueron comunes y corrientes. No se mostró nada nuevo. Se escuchó la misma cantaleta que se escucha cada que hay campañas electorales. Los partidos se atuvieron a lo que ellos llaman voto “duro”, o el voto fiel, el cual en algunos lugares todavía funciona, no como antes que estaba muy arraigado entre los partidos dominantes. Hoy ya no. Todavía se conserva una parte de gente leal a los colores partidistas pero leal no por convicción doctrinaria sino por conveniencia. El hambre y la necesidad es lo que en esos casos son el imán para obtener los sufragios. Increíble que en pleno siglo XXI se mantengan esas prácticas pero así es. Hoy debería ser un día de fiesta cívico. Un día en que se celebrará la democracia, la libertad para elegir a nuestros representantes populares. Hoy miles de jóvenes estarán ansiosos de ir a votar por primera vez en su vida. Sabrán qué se siente ser factor de decisión política de un estado y en este caso de un país, pues es una elección federal. Desafortunadamente para muchos ciudadanos, que ya han votado en muchas jornadas electorales no hay un atrayente verdadero, sólo el deseo de venganza a quienes, de uno u otro partido, los defraudaron cambiando el discurso prometedor por la avaricia y la corrupción a la hora de gobernar.

El gobierno llega como un protagonista indirecto de las elecciones en el peor de sus momentos. No puede haber un momento peor, pues ¿Qué significa eso de militarizar las elecciones o su inconveniente? Pero lo que yo pretendería en todo caso en México es que se militarice al ejército. Porque un ejército que es capaz de “replegarse” por las buenas, es un ejército que no se parece a la idea que nosotros tenemos de las fuerzas armadas. Si el ejército va a comportarse diplomáticamente, prudentemente, está muy bien, vamos camino a ser un país que pronto no tenga ejército. ¿Para qué lo queremos si cualquiera lo trata como si fueran ya no lo herederos de Felipe Ángeles, sino los herederos de Robert Baden Powell, fundador del Movimiento de los Boy Scouts. La prudencia me parece muy bien en todas partes, pero lo que sí me sigue pareciendo extraño es que la última barrera que tenía el Estado para imponer el orden, en ciertas condiciones, sea ahora una barrera que cualquiera se brinca. Mejor quitarla y que no se expongan a un roce violento.

Qué pena por este México nuestro. Pero con todo y eso… ¡Hay que ir a votar! Peor será mostrar apatía y dejar en manos de otros la decisión que nos toca a nosotros.

TREMENDO DESATINO DEL GOBIERNO FEDERAL

Un paso atrás se dio en la reforma educativa y con ello la mandaron al abismo, con estas decisiones abruptas. Todo mundo le ha cargado la responsabilidad, el fuego, la hoguera al Secretario de Educación Pública Emilio Chuayfett, cuando en realidad esta decisión no se tomó ahí. Alguien me decía que el Secretario de Educación no había dado una explicación de porqué se canceló la evaluación. Yo creo que el que debe explicarlo es el que decidió cancelarla. Porque ahí sí estamos viendo que al que se quiere matar es al mensajero. El Secretario de Educación fue el encargado de dar a conocer una decisión del gobierno federal que se tomó en el único lugar en donde una decisión de este tamaño puede ser tomada. Esto no se puede tomar en la oficina de partes, o en una subsecretaría, ni en una secretaría, así sea la Secretaría de Gobernación. Esa decisión se tiene que tomar en función, o del interés permanente y perdurable de las cosas o en función del aparente beneficio coyuntural e inmediato de un proceso electoral, que no se va a resolver mediante esta cancelación o esta suspensión por tiempo indefinido. Ya estamos viendo las marchas, ya estamos viendo las mayores exigencias y ya estamos viendo que si había una bomba de tiempo activada para el día de hoy, 7 de junio, esa bomba no se desactivó únicamente con la suspensión de la evaluación educativa, sino que se prendieron otros espacios de alta explosividad. Esta actitud que tiene el grupo este de Mexicanos Primero, con el cual yo nunca he estado del todo de acuerdo, pero nos da una indicación de las dimensiones de la protesta; hoy el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación ¡se queda sin materia! ¿Cómo van a evaluar si les dicen que no se va a evaluar? Lo que dice Claudio González de que esto es como si Hacienda tomara las decisiones del Banco de México o la Procuraduría General de la República tomara las decisiones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, o alguien tomara las decisiones que le corresponden a un órgano autónomo de los trece órganos autónomos que hay en la administración de la vida pública mexicana, bueno pues los llevaría directo al camino de la controversia constitucional o del amparo. ¿Qué va a pasar? No importa. No importa si todos estos asuntos crecen. Importa que hace una semana no los teníamos. Y hoy tenemos otros motivos de conflicto nacional. Antes, en torno de la reforma, se agitaba la CNTE sección 22 y los grupos disidentes y los ayotzinapos y todo esto. Todo esto era un bloque. Ahora hay otro bloque en contra del gobierno que es el bloque que se siente afectado por la suspensión de la reforma. Entonces el día de hoy los resultados electorales serán los que los electores digan, pero la siembra de los conflictos tardarán una semana en empezar a germinar y una vez que esté germinado ese conflicto ¿Cómo se va a hacer para controlarlo? Seguramente podremos decir “el gobierno sabrá como desactivar todos estos problemas”, y alguien podrá decir: “Pues hasta ahora no han sabido”, porque los problemas no se han desactivado alentando y responsabilizando de la retirada de aquello a lo cual se oponen los opositores como una solución definitiva. Esto no va a arreglar al magisterio de Oaxaca. Esto no va a arreglar a los disidentes y a los beligerantes y a los radicales de Michoacán y de Guerrero. Al contrario, esto los va a estimular porque ya obtuvieron el 80% de lo que querían, hoy tienen más de lo que tenían la semana antepasada. Y si siguen presionando y empujando y empujando ya aprendieron cual es el camino.

Negociar no es conceder. Y conceder no es entregar la plaza. Y aquí, se están entregando, para usar el lenguaje de educación, se están entregando las plazas, las plazas de los maestros y la plaza del control nacional y el control estatal sobre el proceso educativo. Y eso no se va a arreglar hoy domingo.

 

LA AFRENTA AL EJÉRCITO MEXICANO

Lo que está pasando en Chiapas, Oaxaca y Guerrero no parece tener posibilidades de erradicación. Creo que se está llegando a una situación sumamente difícil dada la agresividad de los opositores del gobierno, que se oponen al gobierno en varias cosas fundamentales –para ellos-, la principal de las cuales es la reforma educativa. El gobierno ha querido controlar los daños que se puedan ocasionar durante el proceso electoral del día de hoy, cosa que ya no pudo hacer, y no lo pudo hacer por dos razones: Primero por lo que ocurrió en Chiapas, el asalto a las oficinas del consejo local electoral; después por lo que ocurrió en Oaxaca, por el incendio a algunos locales, el vandalismo, la quema de papelería electoral, y por esta desesperada actitud del Instituto Nacional Electoral, es decir el orden público no es una responsabilidad de nosotros, quien tiene que generar el orden público y generar las condiciones que permitan la elección es el gobierno.

Lorenzo Córdova dice: Quienes deben garantizar la paz electoral son aquellos que están agrediendo a la paz, o sea la CNTE, la sección 22, las adherencias de lo que fue la APPO, la SETEG de Guerrero, los mafiosos de Michoacán. No esos no tienen responsabilidad, la responsabilidad que reconoce el instituto es la del gobierno. No hace un llamado a que los violentos dejen de actuar con violencia. Es un llamado a que el gobierno no permita que los violentos se expresen. Entonces eso es muy fácil de entender, es simplemente no decir nada. Que es lo que está ocurriéndole al consejero presidente del Instituto Nacional Electoral.

En esas condiciones hemos visto algo sumamente grave, creo yo que lo más grave que hemos visto en todo este proceso después de la suspensión de la evaluación, como una especie de concesión temporal a quienes se oponen a la evaluación como mecanismo permanente. Y hemos visto que una turba se hace cargo de la seguridad pública y expulsa al ejército y los soldados tienen que agachar la cabeza y caminar por donde la turba les ordena e irse por el camino que se les indica, rapidito, de buen modo y sin protestar. Solo faltó el golpe en el casco. Y ante esa circunstancia, uno se pregunta: ¿Para qué quieren al ejército en las calles? Para que los opositores políticos, a quienes se les están dando todas las ventajas y todas las concesiones, hasta el punto de lo que ha dicho Rubén Núñez, de la sección 22 de Oaxaca: “Aunque el gobierno cumpla con el pliego petitorio, nosotros no vamos a permitir las elecciones”. No importa si es en una casilla o en 10 ó en 20 ó 30, el asunto es que la moda política, el lenguaje contemporáneo de esta nueva y deforme democracia mexicana, es permitir todo ataque a la democracia y a sus procesos y a sus instituciones, a cambio de hacerle concesiones interminables a quienes sabotean el orden público. El orden, no solo en las calles, el orden no solo urbano –autobuses de transportes público, prendiéndole fuego a las oficinas electorales, asaltando la biblioteca, tomando las gasolineras, robándose el combustible, cerrando el aeropuerto de Oaxaca, y a todas estas personas no les hacen ¡nada!, lo único que les pasa es que les dicen: ¡Si, como no! Su pliego petitorio es una orden” Y en esas condiciones han ido avanzando hasta el punto de hoy. Pero lo más grave, insisto, es que por este camino vamos a ser como Costa Rica, vamos a ser el segundo país de América Latina en donde no exista el ejército.