César Martínez y Silvia Garduño
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 25-Abr .- Sin voluntad del Estado, el mecanismo de seguimiento para el caso Ayotzinapa estaría muy debilitado, advirtió el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).
El grupo, creado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en acuerdo con el Gobierno mexicano para investigar la desaparición de los 43 normalistas en Iguala, Guerrero, termina su colaboración el 30 de abril, tras lo cual se deberá conformar un mecanismo especial de seguimiento.
Entrevistados un día después de presentar su último informe sobre el caso, Ángela Buitrago y Francisco Cox reconocieron que el propio GIEI no tenía sentido sin la voluntad del Estado.
“Si el Estado no quiere, nos convertimos casi en una ONG internacional, que no era la fortaleza nuestra, sino que la fortaleza nuestra era ser coadyuvante con la voluntad del Estado. Entonces el mecanismo de seguimiento sin voluntad del Estado queda muy debilitado”, comentó Cox.
“A mí me enseñaron, eso lo aprendí en México, antier, me dicen, no al estilo mexicano. ¿Cuál es el estilo mexicano? Fíjese que no se va a poder, señito”, resumió Buitrago entre risas.
Coincidieron en que junto con la voluntad, debe venir también un acceso real a la información, pues resultarían insuficientes los encuentros donde sólo se informe que todas las recomendaciones se cumplieron sin poder comprobarlo, o la realización de reuniones periódicas en Washington.
Tras más de un año en México, a la ex fiscal colombiana y el abogado chileno les sorprendió la deficiencia en las investigaciones en México, que se centran principalmente en las declaraciones testimoniales de los detenidos, en lugar de capturarlos una vez que se tienen todas las pruebas en su contra.
“A mí me llama muchísimo la atención esta obsesión por el número de detenidos, en lugar de detener a quien corresponde y solamente detener una vez que tienes pruebas suficientes”, señaló Francisco Cox.
“México es un país con muchos recursos, que tiene los mejores instrumentos, el mejor equipamiento, pero hay algo ahí que no funciona.
“Esto que nosotros hemos denominado la ‘centralidad en la investigación de las confesiones’, en la época que estamos, es algo muy llamativo y muy poco eficiente. Corres muchos riesgos”.
Buitrago consideró que lograron mostrar las flaquezas del sistema mexicano, aunque reconoció que hay personal que sí quiere trabajar, pero no los dejan.
Aunque dijeron que se van de México tristes por no poder decirle a los padres de familia dónde están sus hijos, aseguraron que se van satisfechos de haber dado todo lo que estaba a su alcance.