sapiens_logoDesde hace un par de años, la política norteamericana ha cautivado mi atención. Sin ser un especialista en el tema, he abocado un par de horas a la semana al estudio, investigación y lectura del sistema político norteamericano. En los próximos meses, escucharemos un sinfín de nombres y términos que definitivamente me gustaría plantear en los textos posteriores; sin embargo, dejaré correr el tintero en esta ocasión para plantear un par de comentarios acerca del recién celebrado debate entre candidatos del partido republicano celebrado el jueves pasado.
Dicho debate se celebró entre los diez candidatos republicanos con mayor porcentaje de aceptación según ciertas encuestas, entre los participantes se encontraban el magnate y ya bien comentado en este espacio anteriormente, Donald Trump; el exgobernador de Florida, Jeb Bush; el gobernador de Wisconsin, Scott Walker; el exgobernador de Arkansas, Mike Huckabee y el neurocirujano retirado, Ben Carson; el senador por Texas, Ted Cruz; el senador por Florida, Marco Rubio; el senador por Kentucky, Rand Paul; el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie finalmente y el gobernador de Ohio, John Kasich. Dejando fuera al exgobernador de Texas, Rick Perry, al exgobernador de Pensilvania, Rick Santorum; el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal y a la exconsejera de Hewlett-Packard, Carly Fiorina.
El encuentro, a mi parecer, se convirtió en una agradable sorpresa y quizá en un estupendo modelo que sería genial se replicara en nuestro país por los principales partidos políticos, ya que en ocasiones se tocaron algunos de los grandes problemas y posibles soluciones para el país vecino.
Como ya lo había comentado anteriormente y para sorpresa de muchos de nosotros, Mr. Trump lidera algunas de las encuestas; sin embargo, son tres los candidatos que cuentan con las mejores posibilidades de ganar la candidatura republicana. Dicho lo anterior y analizando el debate, creo que los tres aspirantes salieron bien librados del debate, aunque con pequeñas pero quizás significativas diferencias.
El primero de estos tres candidatos es Jeb Bush, el ex gobernador de la Florida, quien a mi parecer y el de la prensa norteamericana, no cometió ningún error grave pero tampoco hizo nada extraordinario. Sus principales opositores intentaron cuestionarlo en temas como el aborto, a lo cual tajantemente se manifestó como una persona “pro vida”. El segundo de ellos, quien a mi parecer dio un buen debate, fue el senador Marco Rubio, saltó a la palestra nacional como senador en 2010 y dos años más tarde se convirtió en una promesa con su discurso de presentación del candidato republicano de 2012, Mitt Romney, en la convención conservadora. Gracias a su juventud y a su personalidad camaleónica, logra posicionarse como ese estadounidense orgulloso y patriótico dispuesto a echar porras para los Estados Unidos, lo cual lo pone al margen de grandes posibilidades si logra hacerse conocer más entre los simpatizantes de dicho partido. Finalmente, el tercero de ellos es Scott Walker, gobernador de Wisconsin, quien basa su candidatura bajo la bandera de extremo conservador y argumentando en temas como el aborto que es tan conservador que hasta en algún momento sugirió que era más importante salvar al no nacido que a la madre.
Mencionado lo anterior, considero que no hubo un ganador o un perdedor claro, sino un calentamiento del panorama republicano que buscará posicionar a su mejor candidato para vencer a la que hasta el momento es la favorita de los demócratas (así como de un servidor) la ex primera dama y ex secretaria de Estado, Hillary Clinton. Me despido, agradeciéndoles el favor de su atención y espero poder tocar estos fascinantes temas en los meses siguientes.

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