Salvador Cisneros
Agencia Reforma

El Concorde realizó su último vuelo el 26 de noviembre de 2003, pero quizá ese no haya sido el fin del famoso avión supersónico porque un grupo de emprendedores tiene el objetivo de que vuelva a surcar los aires y, además, convertirlo en un restaurante.
Según un comunicado en la página oficial de Club Concorde, organización integrada por pilotos y clientes frecuentes, se creó un fondo de inversión, en conjunto con South Bank (de origen inglés), con el que pretenden comprar dos de esas aeronaves.
La primera de ellas, ubicada en el aeropuerto París-Orly, sería situada junto al London Eye, sobre una plataforma en el río Támesis, para ser expuesta como atracción turística. También tendría la función de restaurante y bar de lujo en el que se serviría el mismo menú de los vuelos. Paul James, presidente de Club Concorde, estima que si todo sale como lo planeado podría ser inaugurado a finales de 2016.
Su segundo objetivo es lograr que en 2019, coincidiendo con el 50 aniversario del vuelo inaugural del Concorde, se realice el primer vuelo de este avión.
Para esto, se cuenta con un fondo de reserva adicional de 315 millones de pesos con el que pretenden adquirir la aeronave, actualmente estacionada en el aeropuerto Le Bourget, también en París.
De tener éxito, el Concorde sería un avión sólo destinado para eventos de lujo.
Según publicó el diario The Telegraph, James considera hacer vuelos charter de Londres a Mónaco para el Gran Prix, así como otras rutas para eventos corporativos.
Debido a que British Airways es dueña de ambas aeronaves y sus derechos, Club Concorde hizo una oferta millonaria en noviembre a la aerolínea para que les otorguen una concesión por 30 años. La propuesta, según afirman en su portal, ya está siendo evaluada y se encuentran a la espera de una respuesta.

Un ícono del cielo
El Concorde, que cumplió el 21 de enero cuatro décadas desde su vuelo comercial inaugural París-Río de Janeiro, fue el primer avión supersónico para pasajeros.
Destacó por su velocidad de 2 mil 200 kilómetros por hora, por lo que realizaba el trayecto París-Nueva York en sólo tres horas y media.  Se convirtió en un símbolo de elegancia entre los turistas.
El 20 de septiembre de 1978 aterrizó en la Ciudad de México su primer vuelo comercial; sin embargo, ya había estado en el país pues en octubre de 1974, dos años antes de su estreno, realizó la ruta de presentación Londres-Gánder-México-Los Ángeles.