José Luis Macías Alonso

Apenas a mediados de junio pasado el filósofo italiano Umberto Eco sentenciaba sin mesura ni clemencia que las redes sociales, en particular las plataformas como Facebook o Twitter, daban el derecho de hablar a las legiones de idiotas, y advertía de la gravedad que esto provocaba ya que estos espacios -y sus usuarios- bien podían otorgarle mayor relevancia a la opinión de un necio que a la idea de un premio nobel.

Sin consentir la condena pues soy de los que piensan que irremediablemente las redes sociales son favorables en cualquier sociedad pues detonan la expresión de las ideas, elemento caracterizador de toda democracia contemporánea y además porque aún y cuando los usuarios sean imbéciles, necios o premios nobel, nadie debe tomar el monopolio de decidir cuál voz es legítima y cuál no, pues de ser así, caeríamos en rasgos propios de un totalitarismo; lo cierto es que bastaron solo algunas semanas para que la hipótesis del italiano encuadrara en la realidad, al menos en la de México.

Resulta que en los últimos días se ha viralizado en las redes sociales y también en las calles, información apócrifa respecto de una supuesta reforma estructural en materia de salud que impulsa el Presidente Peña Nieto y que, según el universo paralelo de quienes lo han manifestado, busca privatizar los servicios de salud y dejar de brindar servicios para enfermedades crónico degenerativas; nada más falso.

No solo no existe tal reforma si no que las acciones tomadas por el poder ejecutivo junto con lo establecido dentro de sus instrumentos de planeación que éste tiene apuntan justo al sentido opuesto de lo que con seguridad inquebrantable afirman muchos, ya no solo en las redes sino también en los cafés.

Según el Reporte de la Situación Financiera 2014-2015 presentado por su Director General hace unas semanas, el IMSS (que con sus más de 70 millones de derechohabientes es el mayor prestador de servicios de salud en nuestro país) en lo que va del año ha celebrado un total de 8 convenios de intercambios de servicios con entidades federativas, mismos que buscan garantizar la mayor disponibilidad de servicios de atención médica prestados en instituciones públicas sin importar su naturaleza para beneficio de los derechohabientes.

El Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 promulgado por el Ejecutivo y que tiene el carácter de norma jurídica administrativa, establece como dos de sus objetivos asegurar el acceso universal a los servicios de salud y ampliar el acceso a la seguridad social y para ello, constituye como dos de las estrategias para alcanzar dichos objetivos, avanzar en la construcción de un Sistema Nacional de Salud Universal y garantizar el acceso efectivo a servicios de salud de calidad.

Por universal debemos entender, una visión del diseño e instrumentación de políticas públicas que señala que el programa de gobierno debe de contemplar todo para todos. No es secreto que en diversos espacios tanto los legisladores de distintos partidos y el propio gobierno han manifestado públicamente la necesidad de establecer un sistema nacional que permita en una primera fase homologar y armonizar todos los servicios de salud prestados en México por las diferentes instituciones públicas (en ningún momento se ha manifestado la posibilidad de la privatización) y en una segunda, garantizar el acceso efectivo de este derecho de forma exhaustiva para todos los habitantes sin importar su condición social o económica (en ningún momento se ha explorado la posibilidad de retroceder en la prestación de algún servicio de salud ya consolidado).

Como lo ve, el debate actual y en el cual debemos de concentrarnos todos gira en dos interrogantes: ¿Cómo hacer que todas las instancias públicas de salud presten el mismo servicio? y ¿Cómo implementar un modelo gradual de incremento de derechohabientes hasta alcanzar que todos los servicios sean para toda la población?

Esto y nada más, son los temas reales sujetos de controversia en materia de salud en México, lo demás es propio de la inocente o malévola imaginación de quienes lo afirman.

@licpepemacias