Jesús Eduardo Martín Jáuregui

Va de cuento.- Se dice que en alguna de las pocas calles del centro en que todavía se permite el estacionamiento de vehículos, un joven más o menos desparpajado estacionó su vochito y le dijo a un señor trajeado que se encontraba en la puerta de un negocio: – Señor, ahí le encargo mi coche-, muino contestó el trajeado – ¿Cómo que me encarga su coche?, soy encuestador profesional-, -pa’que vea que le tengo confianza- contestó sin amilanarse el jovenazo.

Por supuesto que la anécdota sin duda falsa pero divertida, como dicen los italianos “se non è vero, è ben trovato”, podría atribuirse a diversas profesiones, pero viene al caso porque hace pocos días se dio a conocer la ENVIPE, Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2015, que practicó el INEGI y que puede ser descargada de la página de la institución sin más requisito que el contar con el aparato electrónico pertinente. El documento sin duda representa muchas horas de esfuerzo tanto para el diseño, como para la recopilación de datos, su vaciado y seguramente también, su interpretación. El INEGI ha sido durante muchos años sinónimo de profesionalismo y seriedad, a la par que alta preparación técnica y equipamiento de lo más moderno.

Por deformación gramatical y porque al fin y al cabo es lo que a uno le interesa, me apresuré a buscar la letra “A” de Aguascalientes y me detuve en el apartado de Incidencia Delictiva 2013-2014. Sorprendentemente nuestro estado tuvo, según el informe, una incidencia de 39,453 delitos por cada 100,000 habitantes en 2014, lo que parece sin duda una cifra preocupante, más aún si se considera que en 2013 el número fue de 24,711, lo que significa un aumento de un 59,7% frente al índice nacional de 0.2 %. Uno no tiene por qué dudar de los datos, sin embargo, al comparar la información para otros estados en el mismo año encontramos que Chiapas solo tuvo 19,160, Chihuahua 24,295, Michoacán 26,340, Zacatecas 27,290 y Guerrero ¡42,690! solo 3,000 y pico mas que nosotros. Vuelvo a revisar los datos y son tal cual aparecen en el documento del INEGI. La información contrasta notablemente con la percepción que se tiene de la realidad y desde luego con la información que nos llega de esos estados en el contexto nacional.

Desde luego resulta obvio para los habitantes de nuestro estado, como resulta también para los visitantes el notorio contraste entre la tranquilidad que ha costado mucho trabajo preservar en nuestro estado, y la zozobra en que se vive pasando los límites del estado para el Norte o para el Sur. Sin duda la metodología utilizada por el INEGI es correcta y seguramente la forma de recabar la información. Entonces habría que pensar que son los informantes los que falsean los datos que proporcionan al encuestador. Y quizá tenga también que ver con la circunstancia de que en un estado mejor comunicado como el nuestro, con mayor índice de preparación, con una cobertura de servicios hasta el último rincón, sea más fácil obtener los datos duros. Seguramente el INEGI tiene pendiente la tarea de aclarar las desviaciones tan notables de la realidad.

En el mismo documento encontramos la percepción sobre seguridad pública 2014-2015. La media nacional es de 73.2 %, que desde luego es altísima. Siete personas de cada 10, consideran que viven en un estado de inseguridad. En este rubro Aguascalientes tiene uno de los índices más bajos, que además disminuyó en relación con el año anterior. Solo el 43,2 % de los habitantes de Aguascalientes considera que vive en un estado inseguro. Solamente Yucatán tiene un estado más tranquilo según la percepción de sus habitantes, el 33.8 % considera que es inseguro. Evidentemente estos datos contrastan notablemente con los anteriores. ¿Cómo compaginar la supuesta incidencia delictiva alta con la percepción ciudadana de seguridad? Dejemos que los números hablen a los que sepan de números y pensemos que más allá de las encuestas y estadísticas está la realidad. A los aguascalentenses nos ha costado mucho esfuerzo lograr la tranquilidad y estabilidad que tenemos, y habrá que preservarla a toda costa.

Pero aún hay más, como decía un locutor de cuyo nombre no quiero acordarme, la ENVIPE también se preocupó por conocer la percepción de desempeño de las autoridades encargadas de combatir al delito, a partir de la confianza que inspiren a la ciudadanía. De 2014 a 2015 nuevamente la Marina obtuvo la mayor calificación seguida de cerca por el Ejército, 81.6 por 77.6. Sin embargo, ambas tuvieron un ligero descenso con relación al período anterior, resultante sin duda de háberseles involucrado en acciones que no han sido aclaradas satisfactoriamente. Contrasta notablemente con el hecho de que los jueces solamente alcanzan un 46.2 % en la percepción de confianza, lo que desde luego es totalmente decepcionante. En el caso de este escribidor, que tiene la profesión de abogado y que ha vivido en el medio forense de 1966 a la fecha, la percepción es totalmente diferente, más aún en lo que respecta a los juzgadores de Aguascalientes, federales y locales. La explicación puede deberse al hecho reprobable y también lamentable de que algunos abogados achacan a improbidades de los jueces los resultados adversos en los tribunales. Otra razón puede ser, que en un proceso judicial suele haber dos partes y solo una de ellas tendrá un resultado favorable a sus intereses. La institución que menos confianza le tiene la ciudadanía es la policía de tránsito con un 31.3% muy de cerca le sigue la policía municipal con un 36% de personas que confían en ellas.

Conocer estos datos me resultó particularmente interesante a raíz de la lamentable muerte de un delincuente a manos de 10 policías municipales y 1 comercial, que, según su decir, no pudieron someterlo de otra manera. A juzgar por las expresiones que se han vertido en los medios de comunicación, particularmente en la radio del estado, la ciudadanía estima que la policía cumplió con su deber, no obstante que el delincuente ya se encontraba esposado cuando uno de los policías le aplicó una “llave” que resultó fatal. Dado que la encuesta del INEGI muestra la desconfianza hacia la policía municipal y dados los antecedentes de incidentes similares en los que resultaron afectados ciudadanos sin el “sanbenito” de delincuentes. Se puede preguntar si los llamados que recogen las estaciones de radio representan la opinión pública o responden al interés de los allegados a la policía de justificar su actuación.

En todo caso parecen seguir vigentes las palabras de Felipe González, el de España. No hay que confundir la opinión pública con la opinión publicada.

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