Antigua, Guatemala
Adriana Díaz
Agencia Reforma

GUATEMALA, Guatemala.- Por las calles empedradas de Antigua salen al paso decenas de conventos, algunos han sido restaurados en los últimos años y otros permanecen totalmente en ruinas debido al terremoto que, en 1773, devastó la ciudad.
La arquitectura que logró sobrevivir, de estilo renacentista español con fachadas barrocas del Nuevo Mundo, hizo que Antigua fuera designada Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1979.
Ya amaneció. Más vale abandonar la cama en cuanto aparecen los primeros rayos de sol, pues hay cerca de 30 recintos de diversas órdenes, todos con su capilla o iglesia, que se pueden observar. Sólo 10 están abiertos al público, pero tres son los imperdibles: la iglesia y convento de La Merced, en la esquina de la 1a. Calle Poniente y la 6a. Avenida Norte; la iglesia y convento de Las Capuchinas, situada
en la 2a. Calle Oriente, y el Hotel Museo Casa Santo Domingo, en el número 28A de la 3a. Calle Oriente, un convento que se restauró y convirtió en un hotel de cinco estrellas y en museo.
Por la tarde surgirá la posibilidad de entrar en contacto con la artesanía y gastronomía del lugar.
Más vale prevenirse con calzado cómodo para recorrer la ciudad caminando. La idea es hallar rinconcitos de placer, como la tienda de Dulces Típicos Doña María Gordillo (en la 4a. Calle Poniente), donde las tentaciones vienen de amables jóvenes con delantales blancos, que ofrecen una cocada o un huevo chimbo (endulzados con azúcar, vainilla y ron).
En esa misma calle, pasos más adelante, se localiza el Museo del Jade: Guatemala es uno de los seis países más ricos en jadeíta, la escala es obligatoria. Durante el recorrido, los guías explican el proceso de extracción y la identificación del
mineral y se conoce el taller donde es procesado y pulido. Al final, hay una sala de exposición de joyería, toda está a la venta.
Al salir del museo, se descubrirá que la plaza principal se encuentra a dos cuadras, así que el paseo lleva directamente hacia ese sitio donde el folclor abraza con fuerza.
Las artesanas ofrecen las piezas que elaboran en sus telares de cintura. Portavasos, huipiles y caminos de
mesa son ejemplos de su habilidad. Al anochecer, los viajeros regresarán agotados a sus hoteles que, por su arquitectura colonial, permiten sentirse en esa época e imaginar cómo sería el descanso entonces.
Adentrarse en su nat uraleza Antigua es también una de las zonas cafetaleras más selectas de Latinoamérica. Finca La Azotea, que está dentro del centro cultural homónimo, invita a recorrer sus cafetales y a observar la tapizca, de diciembre a marzo.
Además, el lugar reúne salas en las que se puede conocer las diferentes etnias de este país, a través de su música o sus deidades, entre ellas Maximon, de origen maya. Una visita a este sitio puede llevar hasta medio día.
El centro cultural se ubica a cinco minutos en automóvil del centro de Antigua. Se debe tomar la carretera a Jocotenango y, al llegar a la plaza de ese poblado, seguir las indicaciones hasta La Azotea. También salen autobuses del centro de Antigua cada hora (se identifican con letrero del museo).
Ya en la zona, no hay que dejar pasar la oportunidad de visitar uno de los volcanes que custodian la ciudad; la mejor opción es el Pacaya. Sólo hay que tener presente que se ubica en otro departamento, por lo que es preciso dedicarle un día entero y prepararse con ropa deportiva.
La visita al volcán debe ser pausada y arrasadora. Este coloso es uno de los tres activos que existen en Guatemala y sus constantes exhalaciones lo dotan de paisajes irrepetibles.
La vegetación se transforma del verde intenso al gris oscuro de la lava sedimentada, mientras se recorre el sendero caminando, a caballo o en una camioneta 4×4 hasta el último mirador. Toma nota: está ubicado a media hora de Antigua por la carretera 14, hasta tomar la desviación a San Vicente Pacaya. Cierra a las 17:00 horas.