Jesús Eduardo Martín Jáuregui

“El perro que muerde la mano que le da de tragar, normalmente lame la bota del que lo patea”

“La gente que me está demostrando su cariño es cosa del Gobierno, porque si las cosas no estuvieran así, nunca me habrían apoyado a mí…” El Chapo Guzmán.

El Sr. Chapo (Joaquín Archibaldo Guzmán Loera) no ha dejado de ser noticia, salvo los días de la visita de S.S. Francisco, que él sí es una Super Estrella, ni Leonardo di Caprio, ni Alejandro González Iñárritu, ni la Osa que disputaba el Oscar a Leonardo, acapararon tanto la atención de los mexicanos. Bueno sólo el C. Presidente Municipal de Cuernavaca Morelos, tuvo, sólo por un breve pero fulgurante instante la atención del público en el partido de despedida, por no dejar, porque ya estaba más despedido que el Sr. Piojo Herrera.

Volvieron las aguas al río y esta vez el Chapo fue de manera indirecta la noticia, su hija, que por consideración y empatía (Antes de que me digan de cosas los que ya ustedes saben, aclaro: esta palabra deriva del término griego empátheia, recibe también el nombre de inteligencia interpersonal, término acuñado por Howard Gardner y se refiere a la habilidad cognitiva de una persona para comprender el universo emocional de otra), le llamaré la Chapita, dio a conocer en una entrevista publicada por el periódico inglés The Guardian, afirmaciones reveladoras en las que afirma que su padre, el Sr. Chapo, fue traicionado por sus “socios” del gobierno, a varios de los cuales había patrocinado sus campañas políticas, incumpliendo un pacto por el que se habrían comprometido a dejarlo en libertad, a cambio de los favores recibidos y por recibir.

La actual esposa del Sr. Chapo, a la que por discreción llamaremos la Sra. Chapa, se apresuró a desmentir a la supuesta hija, afirmando que, no sólo eran falsas sus afirmaciones escandalosas, sino que era falso su parentesco, falso que hubieran habido pactos con el gobierno, falso que hubiera visitado (el Chapo) subrepticiamente durante su breve período de libertad los EE.UU. y cierto que actualmente su esposo, está sometido a tratos crueles e inhumanos que no le permiten descansar, no obstante que presenta achaques en su salud, actualmente deteriorada, derivados (sin duda) de la vida rocambolesca que ha llevado y cierto que la sobrevigilancia que está expuesto (después de ahogado el niño, tapar el pozo; después de escapado el Chapo, tapar el túnel), en que no solo los cancerberos de la prisión (en sentido figurado) sino que además apoyados ahora por canes certeros en identificar el olor del delincuente, lo supervisan día y noche y le pasan lista cada 4 horas.

Aunado a las declaraciones de la Sra. Chapa, una hermana del Chapo, a la que por discreción llamaremos la Sra. Chapa 2, ha dicho a cuantos han querido escucharla, las desdichas que sufre su “pobre” (en sentido figurado desde luego) hermano, sometido a la sobrevigilancia que impedirá por lo menos a corto plazo, otra hazaña escapatoria, como las que ha protagonizado y que serán parte importante, sin duda, de la película que, sin duda, tarde o temprano realizarán y en la que dudosamente el recién oscareado di Caprio interpretaría.

Item mas, en las redes sociales, particularmente en la del “pajarito” se puede consultar la cuenta del Chapito Iván, que como la Chapita, se dice hijo del mero mero, y que por supuesto, afirma no ser hermano de quien dice ser su hermana. Desconoce la posibilidad de cualquier pacto, arreglo, transa o como se llame, porque el Sr. Chapo ha sido siempre muy derecho, nunca ha sido traicionado ni traicionaría al Mayo, no ha pactado ni pactaría con miembros del gobierno y lo único a lo que aspira a corto plazo, es a que se le respeten los derechos mínimos de un recluso, así se trate del criminal mas terrible, del embaucador mas sagaz, o del envenenador mas perseguido, como es su caso.

Además de la multitud de declaraciones, comentarios, apostillas, observaciones y demás, en estos días se dejó escuchar la voz del Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que aportó una dosis de mesura en torno a la condición jurídica del cautiverio y los derechos fundamentales del cautivo. En claras y contundentes palabras el Lic. Luis Raúl González Pérez señaló que, las medidas de seguridad a las que está actualmente sometido no constituyen ninguna violación de sus derechos humanos, que se encuentran previstas en el texto constitucional y que, los tratados internacionales suscritos por nuestro país, también prevén que tratándose de un “reo” que ha demostrado su peligrosidad y, además, su elusividad, es perfectamente legal que se le pongan condiciones de vigilancia extrema.

Lo que no deja de llamar la atención, es la presencia constante en los medios de comunicación de todo tipo, los reiterados señalamientos que implican muestras de simpatía para el recluso. Desde las manifestaciones que se dieron en sus terrenos (Sinaloa) hasta las expresadas últimamente por quien se dice ser su hija mayor. La constante es destacar el aspecto humano (que seguramente lo tiene), su base social derivada de un comportamiento “padrinesco” con acciones (estuve tentado a decir generosas) dadivosas, que “compran” la simpatía, la buena voluntad y el silencio en la gente cercana, lo que consigue con la amenaza, el temor y la muerte en círculos mas lejanos.

Se habla de una campaña mediática orquestada tendiente a lograr la simpatía por el Chapo. Pudiera ser, lo que es indudable es que un pueblo ayuno de líderes, carente de héroes, y con un grado paupérrimo de confianza en sus autoridades y en sus instituciones, constituye un terreno fértil para que se desarrollen tristemente figuras populares a los que se les rodea de un hálito romántico: el buen ladrón, el que roba a ricos para ayudar a pobres, el que se aprovecha de los vicios de los de arriba para luego socorrer a los de abajo.

Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre. Conviene analizar con una cierta distancia objetiva este fenómeno y pertrecharnos para no sucumbir a él. Nada justifica las terribles y nocivas acciones, las conductas antisociales del Sr. Chapo, pero dejémoslo allí, cumpliendo las condenas a las que se ha hecho acreedor y pensemos en los verdaderos héroes. Los héroes cotidianos que día a día mantienen con su trabajo y con su esfuerzo el paso de esta pobre patria nuestra. Los mexicanos buenos que, sin duda, son mas que los antisociales de los que, lamentablemente todavía hay muchos sueltos.

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