Josemaría León Lara

El carácter inmensamente destructivo de la bomba atómica, quedó demostrado en Japón durante la Segunda Gran Guerra; Una vez concluida la guerra, el mundo quedó dividido en dos grandes fracciones ideológicas lideradas por la Unión Soviética y los Estados Unidos que después de haber sido aliados, terminaron convirtiéndose en enemigos acérrimos.

La división entre el socialismo y el capitalismo como opuestos ideológicos fue morfando a una enemistad más allá de creencias, si no de poderío militar. Una vez que el Kremlin tuvo en sus manos la bomba atómica el mundo cambió para siempre, puesto que ahora ambas potencias habrían de ser una verdadera amenaza la una para la otra y también para el mundo.

La tensión nuclear producida por la Guerra Fría (misma que afortunadamente permaneció en ese estado: fría), fue producto de múltiples especulaciones sobre la destrucción masiva y la posible extinción de la raza humana. Fue particularmente a principios de la década de los sesenta, cuando una Tercera Guerra Mundial pudo haber estallado, con la conocida Crisis de los Misiles de Cuba.

Fidel Castro había salido victorioso del movimiento revolucionario en la Isla en 1959, además de haber sido congratulado y recibido por los estadounidenses por buscar la instauración de un régimen democrático, pero que sin embargo la historia narra sobre que el interés mayor por Cuba lo tenía la Unión Soviética. Es así como la conocida como La Mayor de las Antillas se hizo el primer país socialista en el Continente Americano, sin mencionar que se ubica en el patio trasero del Tío Sam.

A Washington le preocupaba enormemente que las ideas socialistas se expandieran por el resto de América Latina y el entonces recién nombrado presidente John F. Kennedy, apoyó a un grupo de cubanos exiliados para intentar derrocar el régimen socialista de Castro, operación que terminó en un rotundo fracaso. Como símbolo de represalia el gobierno ruso instaló secretamente misiles nucleares en las costas de Cuba direccionados hacia territorio estadounidense.

Las negociaciones entre ambas naciones optaron por una solución pacífica al conflicto, además de acordar que dejarían de posicionar estratégicamente armas nucleares por el mundo. Y aunque la Guerra Fría no acabaría sino muchos años después, la demostración del poder destructivo de ambos ya se había comprobado, es entonces cuando daría inicio una nueva competencia: la carrera espacial.

Y aunque la búsqueda de la conquista por el espacio había comenzado pocos años antes (1957), cuando la Unión Soviética logró poner el primer satélite en órbita, esta batalla habría de ser una de las diferencias más grandes desde el punto de vista tecnológico entre ambos países.

jleonlaradiaztorre@gmail.com

@ChemaLeonLara