Diferir cirugías de traumatología hasta por año y medio por insuficiencia en la capacidad de los quirófanos cuesta más caro a derechohabientes e IMSS, que recurrir a la subrogación, denunció el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México en Aguascalientes, José Alfredo González González.

Lamentó que el principal rezago del Seguro Social se mantenga en la tardanza para la programación de operaciones en el caso traumatología, donde se concentran casos de trabajadores que se mantienen incapacitados por accidentes de trabajo a la espera de que haya fecha para su intervención quirúrgica.

“Estamos hablando de casos en los que tras una fractura o lesión el paciente requiere una intervención de corrección o rehabilitación para poder regresar a trabajar, pero al paso del tiempo la lesión se agrava y el daño se vuelve permanente”.

Enfatizó que existen diversos casos en los que un trabajador prolonga incapacidades a la espera de ser operado, pero cuando transcurre un año, se hace una evaluación médica en la que puede determinarse que ya no se efectúe la operación porque la afectación es irreversible y se convierte en una incapacidad permanente.

González González subrayó que frente a esta situación es prioritario que el Instituto Mexicano del Seguro Social recurra a la subrogación en instituciones particulares, que finalmente será un gasto menor si se considera que tras la intervención el paciente se reintegrará a trabajar, en lugar de acabar pensionado por enfermedad.

Mencionó que en el último informe rendido ante el Consejo Consultivo del IMSS, se reportó que la institución cuenta con un superávit financiero, por lo cual no existe justificación para destinar estos ingresos en cirugías externas.

El dirigente sindical expuso que estos casos se manifiestan con personas que requieren una serie de operaciones para lograr una rehabilitación, pero lamentablemente acceder a la primera operación es muy difícil por la saturación en esta especialidad.

Manifestó que esta dinámica es una práctica de perder-perder, ya que los trabajadores no pueden reintegrarse a sus actividades laborales, mientras que el Seguro Social eleva el gasto destinado a incapacidades temporales y permanentes.