Así como la mujer debe someterse al Papanicolau, el hombre debe practicarse un antígeno prostático para descartar cáncer de próstata.
A partir de los 45 años los varones tienen que ir con su médico para recibir información, ser valorados y ver el patrón de crecimiento de su próstata, comenta el cirujano urólogo y andrólogo Lauro Gomez Guerra.
“Si su papá o abuelo tuvieron cáncer de próstata, o bien en el genero femenino hay antecedente de cáncer de mama, la evaluación debe ser a partir de los 40 porque van a tener predisposición a desarrollarlo”.
Este tumor es el más frecuente en hombres y es el que está cobrando más vidas; lo padecen por lo general hombres de la tercera edad, agrega el jefe de la Unidad de Andrología del HU.
“No es tan común verlo en jóvenes, pero no significa que no les pueda ocurrir a ellos, por eso es importante los antecedentes del paciente y que acuda a sus revisiones”, sostiene.

VIGILANCIA ANUAL
La próstata es una glándula que se encuentra adelante y por debajo de la vejiga de los hombres. Tiene forma de una nuez de Castilla e invariablemente aumenta de tamaño.
Este crecimiento puede ser tanto benigno como maligno y como ambos poseen los mismos datos clínicos no hay manera de sospechar la presencia del cáncer, señala Gomez Guerra.
“Nos apoyamos con el estudio del antígeno prostático específico, un examen digito rectal, si se sospecha malignidad, y una ecografía con toma de biopsia o una resonancia magnética nuclear para corroborar esta sospecha”.
El antígeno prostático especifico es una proteína que se produce en la próstata que se encarga de licuar el semen y que se utiliza como marcador para observar el crecimiento de la glándula.
Según los rangos se sospecha una malignidad: si cae entre 0 y 4 nanogramos por mililitro, existe un 90 por ciento de probabilidad de que el crecimiento sea benigno y un 10 por ciento de que sea maligno.
“Por eso aun cuando estén dentro de este rango normal hay que estarlos vigilando anualmente para ver cómo se comporta ese patrón de crecimiento”, desarrolla el cirujano urólogo y andrólogo.
Cuando el antígeno está arriba de 4, pero es menor a 10, la posibilidad de malignidad aumenta de un 20 a un 30 por ciento y si es superior a 10 nanogramos, la posibilidad de cáncer salta de un 70 a un 80 por ciento.

AVANZA LENTAMENTE
El cáncer generalmente tiene un crecimiento lento y paulatino y si es detectado en etapas tempranas tiene un buen pronóstico. Lo malo es que en esta etapa el varón no manifiesta síntomas.
“En ocasiones puede haber un síntoma miccional, pero un chorro urinario débil o una necesidad de orinar varias veces durante la noche te hablan de que puede haber un proceso inflamatorio.
“También puede ser que sea el simple crecimiento benigno de la próstata, pero éstos no son datos para pensar en cáncer”, menciona el director de investigaciones del Servicio de Urología de la Facultad de Medicina y el HU.
Cuando se hace el diagnóstico, el tratamiento varía según cada paciente: cuando se localiza en la próstata, las indicaciones son cirugía radical de la próstata, radioterapia conformacional, braquiterapia o crioterapia.
Cuando se extiende a los ganglios pélvicos, son candidatos a tratamientos con radiación y bloqueos hormonales, y cuando ya afectó huesos, hígado o pulmón, es a través de hormonoterapia con bloqueos hormonales.

MENOS VERGÜENZA
A diferencia de hace 30 años, los hombres están más conscientes del cáncer de próstata y sienten menos vergüenza de acudir con un urólogo, estima Gomez Guerra.
“A finales de los 80 era difícil que vinieran y sólo lo hacían cuando la enfermedad ya estaba avanzada, pero gracias a campañas de concientización ahora vienen solitos a consulta”.
Esto ha incidido en que ahora se detecten más cánceres en etapas tempranas, lo que ha aumentado la tasa de sobrevida en los varones.
“Seguimos viendo pacientes que llegan en etapas avanzadas, pero comparado con hace 25 años esto ha cambiado en nuestra sociedad”.
Gomez Guerra recomienda a los varones pedir información a su médico de confianza para recibir una valoración a tiempo.
Sugerencias
Éstas pueden ser algunas sugerencias para cuidar la próstata, siempre bajo la supervisión médica:
– Llevar una dieta a base de verduras, frutas y carnes blancas.
– Evitar el sobrepeso y la obesidad.
– Alejarse de alimentos altos en grasas.
– Tomar vitamina D o suplementos nutricionales a base de zinc y selenio.
– Aumentar el consumo de tomate, ya que el licopeno protege la próstata.