El presidente del Colegio de Notarios de Aguascalientes, Luis Perales de León, denunció el agiotaje que impera en casas de empeño, donde las personas pierden su casa por deudas que representan menos del 10% del valor del inmueble.
Señaló la urgencia de que se implementen medidas de control más estrictas contra estos establecimientos, al advertir que despojan a sus deudores de muebles e inmuebles por montos mínimos, respecto a la garantía que solicitan.
Mencionó que la obtención de créditos con la garantía de una vivienda, suele dejar sin patrimonio a quienes se ven imposibilitados de cubrir un monto de apenas 25,000 o 30,000 pesos, porque al paso de los meses la cuenta por pagar se eleva por el cobro de intereses moratorios y cobros accesorios, que finalmente son absorbidos sobre inmuebles con un valor que supera los 500,000 pesos.
Subrayó que la celebración de contratos alcanza tasas de interés mensual que superan por mucho la tasa máxima permitida por la ley de 3.09% sobre los préstamos adquiridos, al recordar que una tasa superior está tipificada como usura dentro del código penal vigente.
Refirió que las casas de empeño generan tasas de interés que se ubican entre 5 y 6% mensual, pero además generan cargos por almacenaje, entre otros servicios que son sumados a la cuenta, elevando los adeudos hasta que se vuelven impagables.
Manifestó que las casas de empeño buscan evadir esta ilegalidad al operar con acuerdos mercantiles en lugar de establecer contratos civiles, porque de esa manera se establecen criterios diferentes, pero subrayó que existen antecedentes en los que los jueces ordenaron a casas de empeño y préstamos prendarios reducir el cobro de estos intereses.
“Si se está demandado y se pactó un crédito por arriba de la tasa de interés máxima mensual establecida por ley, es recomendable que se solicite al juez, que haga la reducción al monto máximo, incluso de manera oficiosa”.
Sin embargo, reconoció que en la mayoría de los casos, las personas que se ven afectadas no tienen la oportunidad de establecer acuerdos conciliatorios porque ni siquiera cuentan con los recursos para poder cubrir los pagos de un abogado que les auxilie.