Pide la Iglesia un alto a la proliferación de antros en la ciudad; el obispo José María de la Torre Martín, apuntó que en este tipo de negocios se han dejado llevar por el interés económico sin considerar el daño que están causando a la sociedad, ya que propicia un consumo excesivo de bebidas embriagantes, ambientes en los que se ven inmersos los menores de edad.
“El único interés es el dinero y el beneficio personal; como dijo el Papa: ‘cuando el beneficio personal priva sobre el bien social, se presta a complicidades, a corrupción y a delincuencia’; si todas estas personas nada más piensan en lucrar, si se dedican a darle difusión a esos espacios, no nos extrañemos que los niños y adolescentes piensen que para divertirse hay que alcoholizarse o hacer otras cosas más”, recalcó.
El prelado secundó el llamado de los empresarios para que no se otorguen más permisos de instalación de este tipo de lugares; recalcó que le Ley prohíbe que cerca de escuelas, institutos culturales, iglesias, y espacios sociales donde las familias conviven, se ubiquen expendios o centros con venta de alcohol.
“Hay un vacío de autoridad, un vacío de visión, de proyecto; se hacen verdaderos desórdenes los fines de semana, ya se han tenido que lamentar delitos y accidentes que se provocan con gente alcoholizada; enhorabuena que estas instituciones también se estén preocupando por el bienestar de la sociedad”, apuntó.
El obispo recalcó que se ha perdido el control, cayendo en los excesos de la distribución de embriagantes, pues dijo que es bien sabido que en lo clandestino no sólo se vende alcohol, sino otro tipo de sustancias que atentan contra la salud de las familias.
“Es lamentable que se hayan abierto tantos, en Aguascalientes tenemos demasiados centros de venta de alcohol, además de los clandestinos; se necesita un orden porque se nota que pequeños adolescentes tienen acceso fácil al alcohol, es un problema de salud pública en la que tenemos que estar involucrados todos”, indicó.
Consideró que es importante que se tome en cuenta a los vecinos, y quienes cohabitan los lugares en los que se establecen los centros nocturnos y antros, pues si bien no se requiere el permiso de la Iglesia para ubicarse cerca de un templo, sería prudente que se tomara en cuenta en daños que se causa.
“Era lo que me decían las hermanas de las escuelas que están en Colosio, que nadie les informó, ni siquiera les pidieron opinión sobre los centros que están cerca de los lugares escolares”, indicó.