¿Creatividad vs. Política?

Itzel Vargas Rodríguez

Estaba navegando en las redes cuando me topé con un curioso video: un candidato independiente en Tamaulipas hizo una procesión justo como la del viacrucis, siendo él quien cargaba la cruz y se postró enfrente del Instituto Estatal Electoral de Tamaulipas para crucificarse y pronunciar un potente discurso en el que denunciaba la carencia de interés de este instituto hacia las candidaturas independientes, puesto que él había cumplido los requisitos y su voz al final, no había sido escuchada.
En medio de la calle y con el ruido de los carros, este señor logró acaparar la atención, logrando posicionar su mensaje.
Tal vez de inicio, esta forma de llamar la atención social es un tanto polémica, pero desde el aspecto comunicativo, el señor logró lo que buscaba, ser foco de atención y compartir su mensaje de manera efectiva con un performance que resultó de lo más llamativo y creativo.
Aunque no es el mejor ejemplo de la creatividad en política, podemos decir que su ejecución fue eficiente por varias cosas: es un personaje ciudadano con una aspiración política, por tanto, no cuenta con el respaldo de un partido ni de una estructura. Tiene muchas cosas en contra y eso, discursivamente le da mucho para hacer. Lo ideal en su posición es denunciar, criticar, alegar, demandar… porque sencillamente nada pierde. Los candidatos provenientes de partidos políticos, suelen tener mucho en juego en una contienda electoral y por lo mismo, “suelen” cuidar más sus fondos y formas.
Pero ¿cómo identificar qué recursos creativos utilizar para generar un impacto? Pues sencillamente el límite está en la imaginación.
Normalmente en política, las líneas discursivas siguen la ideología de los partidos. Por ello es que sus acciones se acomodan más a las acciones comunicativas que implementan.
Por ejemplo, los partidos de izquierda suelen ser muy reacios en sus discursos y en la forma de comunicar. Los partidos de derecha, conservadores, resaltan y rescatan temas como valores familiares y los partidos de centro, le apuestan a los temas progresistas… esto sólo por ejemplificar.
Y siguiendo este tipo de líneas discursivas, es como las estrategias comunicativas suelen desarrollarse.
La cuestión es que pareciera que la política ha caído en un aburrido círculo de prácticas comunes que tanto en tiempos electorales como en los que no lo son, transmiten lo mismo de siempre, destinando a la ciudadanía, percibir también todo lo relacionado a la política como “lo mismo de siempre”.
Fijémonos con atención y veremos que la creatividad pareciera un elemento comúnmente peleado con la política. Desde el hecho de apostarle a nuevos usos del lenguaje que permitan acercamiento a la ciudadanía, hasta utilizar conceptos revolucionarios o acepciones externas.
Un movimiento nacional que por mucho tiempo impuso agenda por la forma de comunicar, fue proveniente del EZLN con quien fuera el “Comandante Marcos”. Agrupación que tenía relación directa con la política y mediante sus poemas, marchas, expresiones, vestimenta, ideología e innumerables elementos, logró posicionarse y ganar reconocimiento de ciertos sectores sociales.
Y algo parecido ocurre a nivel mundial con organismos de la sociedad civil. Pero valdría la pena preguntarse, ¿la creatividad comunicativa es sólo una cuestión propia de los organismos de la sociedad civil o también podrían utilizarla los políticos, partidos y gobierno?
Me parece que este aspecto sigue siendo un campo poco experimentado y además urgente de utilizar. La baja credibilidad hacia las instituciones exige medidas extraordinarias, y eso implica nuevas ideas, propuestas, reestructuración de lo que ya ha habido. O usted, ¿qué piensa?

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