Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Cuando ingresé al servicio educativo, me impresionó la férrea unidad magisterial de la Sección XVIII del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, del estado de Michoacán; los 85 mil trabajadores que la integraban sentían orgullo de pertenecer a ella y las conquistas que obtenían eran para beneficio de todos por igual. Ante este ambiente de unidad y camaradería, las escuelas laboraban con normalidad en todo el estado.
Pero años después, intereses políticos partidistas siembran semillas de discordia entre el magisterio de la entidad y los 85 mil maestros se dividen; la mayoría se integra al movimiento democrático, mejor conocida como la disidencia. Poco más del año de la escisión, por desacuerdos en el reparto de prebendas los democráticos o disidentes se subdividen en ocho grupos. Cada uno de éstos nombra a sus líderes con facultades de negociar con la parte oficial los asuntos laborales y todo tipo de cuestiones del ámbito educativo.A partir de entonces y hasta la fecha, les guste o no, las autoridades del estado tienen que negociar con los ocho grupos de la disidencia, más con la parte institucional que queda de la original Sección XVIII. De esta manera, cada grupo entrega su pliego petitorio a las autoridades de la entidad, con la consabida amenaza que si tardan en contestarlo o no son satisfactorias las respuestas, cada grupo o todos en conjunto toman las instalaciones educativas y paralizan los servicios escolares hasta que sean satisfechas, a cabalidad, sus demandas. En el caso de los funcionarios de la Secretaría de Educación del estado: si, por ejemplo, el Subsecretario (Director) de Educación Básica no es del agrado de uno de los grupos, éste presiona tomando las instalaciones educativas hasta que lo quiten y pongan a otro de su gusto; pero si el nuevo funcionario no es de la simpatía de algún otro grupo, éste hace lo mismo que el anterior; y esto sucede, frecuentemente, con la mayoría de los funcionarios, por lo que no hay estabilidad en la gestión educativa. Para tener cierta tranquilidad en la administración se ha optado por nombrar a tres, cuatro, o más de cinco funcionarios, en las mismas direcciones y departamentos con el fin de guardar ciertos equilibrios con los grupos en pugna. En las escuelas pasa lo mismo: a los supervisores y directores los quitan de sus puestos si no pertenecen al grupo que domina determinada región; en otras palabras, los cargos de supervisión y dirección son, exclusivamente, para los simpatizantes del grupo; aunque no tengan mínima antigüedad en el servicio, ni escalafón, ni derechos laborales; mucho menos hay intención de someterse al examen de oposición para los ascensos. Y mientras todo esto pasa día con día, en las escuelas no hay clases, pero los maestros cobran íntegramente sus salarios, más las prebendas que obtienen; por eso se aseguran tener directivos y funcionarios a modo. Bajo estas circunstancias, ¿cuál será el nivel de aprendizaje de los alumnos? Lo descrito y los resultados previsibles de la educación son los costos que se pagan cuando hay divisiones entre el magisterio. ¿A quién conviene, en un estado, dividir al magisterio?, ¿para qué se quiere un magisterio dividido?, ¿importan más los intereses políticos que la educación de los niños?
En Aguascalientes, históricamente el magisterio ha sido un ejemplo de unidad y de trabajo; y por ello se han obtenido los mejores resultados educativos; y cuando los resultados no son satisfactorios, los maestros de inmediato hacen esfuerzos adicionales para subsanar lo que no está del todo bien; porque se tiene conciencia del deber ser. Pero, lamentablemente y habrá que decirlo con toda objetividad, la división del magisterio local está latente y amenaza con cambiar el orden de muchas cosas si las autoridades competentes la soslayan, la permiten, la abonan o no hacen nada por evitarla; pero si estas mismas autoridades actúan con responsabilidad, propician el diálogo, buscan mecanismos para superarla,anteponiendo el derecho a la educación de los niños, de los adolescentes y de los jóvenes; entonces la división puede quedar allanada por el bien de Aguascalientes. Pronto nos daremos cuenta hacia dónde caminará la educación del estado.