Saúl Alejandro Flores

Mis gentiles lectores, antes de abordar el tema de hoy debo hacerles la precisión y aclaración en un error que cometí al momento de captura una cifra y multiplicar, recordarán que la semana pasada comenté acerca del agua que se consume en los procesos industriales y en la minería como un pendiente para saber el status en el que nos encontramos de una manera clara y transparente, no sólo visto como un derecho del gobernado, sino como una herramienta indispensable para una efectiva planeación hídrica que se refleje en resultados positivos para la gestión del agua.

Mi error parte de que al hacer la conversión quite un cero al número equivalente de litros del metro cúbico, ya que un metro cúbico tiene 1000 litros de agua, (agradezco la observación oportuna de Don Víctor Morfín al respecto, y por ello hago la corrección, el párrafo debe quedar de la siguiente manera:

“Pero ahora, partiendo de dicha nota es imposible no detenerse en pensar lo grave que implica el volumen que se ocupa en dicha industria, permítanme hacer unas precisiones: En promedio fabricar un automóvil requiere 400,000 litros de agua considerando todos sus materiales y el proceso de manufactura, otros nos hablan de 148,000 litros, cierto, dependiendo de los procesos empleados. Lo anterior, se puede traducir esta última en 148 metros cúbicos (decía 14.8) casi un promedio de consumo doméstico mensual en diez domicilios y si se habla de una meta de 172,000 vehículos al año, estaríamos hablando de 1´720,000 viviendas, ahora según el censo 2010 en Aguascalientes hay 289,444. Estaríamos hablando de un consumo de agua de 25´457,000 de litros, superior a lo que se consume al mes en las viviendas. Ahora también hay que pensar cuando se habló del automóvil que permitió llegar a la meta de 4 millones, ello implicó que hasta ese momento se habían dispuesto de 592´000,000 de metros cúbicos de agua, equivalente aproximadamente y superior a lo que se extrae al año.

Debemos considerar que según informe de COTAS se extraen 541 millones de metros cúbicos al año del acuífero, se sabe del déficitde 248 mm3, y que la recarga anual es de 293 mm3. Esto se traduce en 51 millones de metros cúbicos más.

Lo cual debe observarse y considerarse para implementar de manera urgente una efectiva planeación hídrica, fortaleciendo lo que ya en varias ocasiones anteriores he mencionado como arquitectura institucional del agua, buscando la certeza de que el agua que sea empleada en los procesos industriales sea agua tratada, bajo la norma de conformidad con los parámetros que demandan los patrones de calidad del proceso industrial en el sector automotriz.

Como también se dijo la semana pasada la importancia de supervisar y que exista transparencia en el sector minero en cada uno de sus procesos que van desde la extracción a los primeros tratamientos para la obtención del metal, el monitoreo de la calidad de las descargas de agua, así como la conducción y destino de esas aguas para evitar que otros desechos se vuelvan contaminantes no sólo del ambiente superficial, sino de los propios mantos acuíferos.

La tarea como se ha dicho es enorme, porque también estaríamos hablando de la certeza que debe existir sobre los 96 pozos a que se hizo referencia en la fuente tomada para la columna de hace la semana anterior, del cómo se asignaron esos pozos, bajo que figura jurídica, eso es parte de la trasparencia, porque quienes están involucrados en el sector agua, saben de las prácticas viciadas existentes con respecto al tráfico de derechos de agua, y que a pesar de los diversos candados que se han diseñado a nivel central y otros desde la visión tributaria, lo que han provocado es la simulación de los titulares de los derechos, llegando en ocasiones el tráfico de derechos de agua en otras partes del país a hechos sangrientos, por ello es importante diseñar y ver cada figura que se deba implementar.

Cierto que habrá quienes manifiesten que eso es facultad del gobierno federal, y que nada se puede hacer sin embargo, recuerdo que las palabras de un respetable técnico y experto ya fallecido en la hidráulica mexicana como fue el Ing. Don Vicente Guerrero, ya hace algunas décadas había planteado la descentralización de algunas funciones por vía convenio, tal y como lo permite el artículo 116 constitucional. Más ahora cuando la Dirección Local y varias a nivel nacional han sufrido despidos masivos de personal experto, así que buscar la inspección, monitoreo, vigilancia y otras funciones, serán imposibles y el error sería contratar empresas para que hagan dicha función.

Algunas entidades que han tenido la fortuna de que sus directores estatales de la dependencia del agua correspondiente hayan tenido trayectoria en el sector y no sólo que hayan sido empleados, porque si se carece de visión los logros serán nulos, o si únicamente ocuparon la dirección para garantizar un coto de poder partidista, el fracaso pues ya lo tenemos con el rezago y complicados escenarios en agua que tenemos. Quienes tienen visión y experiencia, saben en qué medida se pueden implementar acciones conjuntas para desempeñar las tareas pendientes y necesarias así como urgentes. Sin olvidar que en esta columna sólo se mencionó al sector automotriz y minero, y que faltan más industrias para considerar, y el propio sector agrícola. Estimados lectores como podrán ver otra vez las tareas son enormes y demandantes e impostergables, se requiere visión y compromiso, para garantizar que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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