Alberto Bortoni
Agencia Reforma

Ya habíamos tenido la oportunidad de probar el Máxima en ocasiones anteriores. La conclusión en aquel momento es que se trataba de un buen auto, con algunos detalles que podrían ser mejorados, pero sin duda en un segmento superior al del Altima.
Ahora el Máxima ha regresado a nuestras manos para una prueba más exhaustiva. Durante tres meses estaremos probando las virtudes y defectos del sedán insignia de Nissan en diferentes condiciones, incluyendo ciudad, carretera, con carga, sin carga y demás variantes que el uso cotidiano de un sedán demanda.
La versión con la que contamos es la más equipada; llamada Exclusive por Nissan. Tiene todo lo que podríamos esperar de un auto premium, incluyendo asientos ventilados y calefactados, quemacocos panorámico, alerta de colisión frontal y cámaras en todos los flancos del vehículo para una vista periférica en la pantalla.
Todo este equipo viene con un precio; la versión Exclusive cuesta 612 mil pesos, estos son 100 mil pesos más que la versión inicial, que ya de por sí viene apropiadamente equipada.
Estéticamente el nuevo Máxima nos ha gustado. Resulta una propuesta atractiva y diferente, más deportiva que en la generación anterior y quizá visualmente la que aparenta ser más deportiva en su nivel de precio. Lo mismo el interior, en el cual, a pesar de algunos elementos que ya comienzan a verse en la nueva generación del Altima, sigue estando bien diferenciado del resto de la gama.
La motorización es la que tiene nuestras mayores reservas. El motor V6 de 3.5 litros es un veterano en la industria y, aunque ya hay opciones tan buenas o mejores, con sus 300 caballos de fuerza sigue estando actual, aunque ya no está entre los más potentes.
Pero lo que genera mayores reservas es la transmisión, la automática continuamente variable. Es quizá la opción más eficiente en rendimiento de combustible, pero no por ello la más agradable de manejar. Además, para ser un vehículo con aspiraciones deportivas nos hubiera gustado que parte del equipo de serie fueran las paletas tras el volante para controlarla.
El otro punto que no convence completamente es que sigue siendo un vehículo de tracción delantera. Este es un diferenciador importante, sobretodo para quien busca un sedán con manejo deportivo, pues la tracción delantera, por muy buena que sea, ofrece sensaciones más toscas en el volante.
Pero el Máxima promete una convivencia agradable y lujosa además de un buen desempeño y un buen rendimiento.
Ahora es cuestión de que lo cumpla.