Convirtieron El Juez y Emiliano Gamero la Monumental en una Plaza Talanquera

Por Alejandro Hernández R. 

Fotos: Francisco Vargas M.

Qué vergüenza lo ocurrido al final de la undécima corrida del Serial San Marcos 2016, y no me atrevo a nombrar como el Serial Taurino más Importante de América, después de la aberrante forma de ir en contra de un prestigio que se ha venido cuidando con esmero y esfuerzo a lo largo de varias décadas, como para que en un santiamén, la ausencia de firmeza del juez de plaza, aunado al descaro del rejoneador Emiliano Gamero y su trupe de cínicos anti taurinos, han mancillado el santo recinto de la Monumental.

No concibo, cómo se indultó un novillo lidiado como toro, que si bien se vino para arriba, pero sin reunir las dotes de bravura y presencia, que de ninguna manera fueron los atributos necesarios para merecer el indulto y volver al campo a reproducir esas dotes, en su hato ganadero. Y más, cómo habilidosamente, Gamero y su gente, se encargaron de hacer reaccionar al público, limosneando cual pordiosero, tal premio, confundiendo nuestro máximo escaparate taurómaco, en una plaza de pueblo, en una plaza talanquera, a lo que están acostumbrados a hacer sus triquiñuelas, hasta que el juez cedió, con muestras de debilidad, que por cierto, mandó un aviso ante las marrullerías del caballista, en su afán por no matar al torete, ante la presión ejercida por una parte del público, mientras la otra manifestaba correctamente su descontento por lo inmerecido del premio.

Total, en un santiamén, mancillaron el coso Monumental, en una acción reprobable a todas luces. Qué vergüenza.

Por ello, no comentaré nada de lo realizado sobre los lomos de sus caballos, de este señor. Disculpen, pero no puedo ir en contra del buen juicio, del respeto a una plaza tan hermosa, de una feria tan importante, y del toreo en general.

El cartel atrajo a un sinnúmero de aficionados, y espectadores triunfalistas, hasta rozar el lleno, en una tarde donde se presentó la figura del toreo, el español Miguel Ángel Perera, que cortó dos orejas y salió a hombros de los entusiastas aficionados, actuando por tercera vez un Joselito Adame, que pechó con un lote infumable, recurriendo al toro de regalo, al que le cortó una oreja, y Juan Pablo Sánchez, voluntarioso y quien también hizo uso del recurso de regalar otro toro, que le cortó un apéndice, dentro de una kilométrica corrida, donde saltaron al ruedo diez astados, de cinco hierros diferentes.

Miguel Ángel Perera, con su primero, se hizo aplaudir por la tersura de los lances, un toro sin clase y algo violento, que se volvió en corto, estando muy firme y esforzado en su toreo por bajo por ambos perfiles, en una faena poderosa y de entrega. Tras limpia ejecución, dejó el acero un tanto trasero y desprendido, para cortar una merecida oreja. Con su segundo, el público le aplaudió con fuerza, cuando inició su trasteo situado en el centro del ruedo, con pases cambiados por la espalada, estando más quieto que un poste. De ahí se desprendió una actuación, con la molestia del viento, un tanto deshilvanada, pero con extraordinarios pases sueltos de gran calado. Sobresalieron sus pases naturales, acompañando el viaje con el giro de la cintura, largo y templado. Mató de media estocada atrás y de nuevo se llevó su segunda oreja, para salir a hombros de la plaza.

La actuación de Joselito Adame, en lo ordinario de la lidia, había carecido de realce, porque su primero, un toro de Hamdan, sacó complicaciones, le intentó el toreo por los dos lados, sin conseguir algo digno de mención. Con su segundo, éste de San Isidro, careció de buen fondo, sin prestarse para el lucimiento. Recurrió al regalo, saltando al ruedo un toro de Jaral de Peñas, al que saludó con suaves mandiles en el centro del ruedo. Ya con la muleta, nos regaló con dos tandas por el pitón derecho, bien ejecutadas, respondiendo con fuerza el tendido, por desgracia, el toro se vino a menos, acabando con la cara alta, saliéndose suelto después de cada pase, totalmente rajado, intentando en todo momento con empeño, el triunfo. Al final le concedieron un apéndice.

De igual forma, fue la suerte de Juan Pablo Sánchez quien a su primero inició toreando con temple y suavidad, aprovechando que el toro metió bien la cara, aun y teniendo en contra las ráfagas de viento. Cambió de mano, disfrutando la concurrencia con los tersos naturales, largos y templados, pisando después terrenos por demás comprometidos, estando machacón y tesonero. Señaló dos pinchazos y acertó al primer golpe. Silencio. Con el otro, un toro manso y rajado, muy suelto, poco había que hacer. Regaló el primer sobrero, de San Isidro, al que le realizó una faena rica en matices y toreó en redondo de calidad y temple, siendo muy coreadas sus tandas. El toro, de un estupendo pitón derecho, acudió al engaño con calidad y desplazándose, viviendo la tarde sus mejores momentos con el toreo de Sánchez. Estocada muy caída, recibiendo el premio de una oreja, mientras al medio toro, que sólo embistió por el derecho, a sus despojos se les premió inmerecidamente con el arrastre lento.

Para hoy en el cerrojazo de la Feria, veremos en acción con toros de La Estancia, a Arturo Saldívar, la revelación española de López Simón y al tlaxcalteca Sergio Flores.