Un juramento de amor eterno, fue el que hicieron los novios Fernando Luévano Martínez y Verónica Cazares Ruiz ante el Cristo Negro del Señor de El Encino, parroquia a la que acudieron para unirse en matrimonio.
La pareja intercambió sus votos de fidelidad y respeto y enseguida, les fue colocado el lazo que simboliza su unión indisoluble para toda la vida.
Familiares y amigos de los nuevos esposos, principalmente sus papás Nieves Ruiz y Agustín Cazares por parte de la novia, así como Fernando Luévano Álvarez y Norma Martínez de Luévano, por parte del novio y padrinos de velación, participaron con ellos de la sagrada eucaristía, uniéndose también a las oraciones del ministro de la iglesia.
En celebración de sus esponsales, la pareja acudió en compañía de sus seres queridos al brindis que se preparó para ellos en el Sabinal, cuyos deseos primordiales fueron su perpetua felicidad.
Para su luna de miel, los recién casados viajarán hacia las paradisíacas playas de Cancún.