Ante los comentarios sobre la posibilidad de volver a establecer el impuesto sobre la tenencia vehicular, como medida para desincentivar el uso de vehículos o para, con lo recaudado, destinarlo acciones de mejora al medio ambiente, Roberto Díaz Ruiz, presidente de la Canacar, afirmó que sería desafortunado ya que este tipo de impuestos finalmente no vienen cumpliendo aquello para lo que fueron creados.
Indicó que la tenencia fue un impuesto que se creó en 1968 para sufragar los gastos que significaron la organización de los Juegos Olímpicos en aquella época, y este impuesto se prolongó más de 40 años, perdiendo su original intención y terminando por ser una carga excesiva a los ciudadanos y a los empresarios del ramo del transporte.
“De hecho, originalmente los vehículos de carga y de pasajeros estuvieron exentos de dicho impuesto, pero hace 20 años lo aplicaron también a este sector de la economía, afectando el desempeño del sector”.
Ante los comentarios que se han formulado, a manera de pulsar el ambiente y ver si hubiera rechazo, dijo que antes que pensar en impuestos, se deberá poner más atención en la calidad de los combustibles que se usan en México.
La mayor parte de las gasolinas y diesel que se usan en el país, son de importación, sin embargo, la calidad es muy mala, y eso produce más contaminación.
Citó de ejemplo que en la frontera norte del país se puede conseguir diesel UBA, que es ultra bajo en azufre que implica la emisión de menos de 15 partículas por millón de azufre mientras que el que se importa y vende en México, esparce no menos de 500 partículas por millón, y cuesta prácticamente lo mismo.
Esto está relacionado con la falta de supervisión y de control en las compras e importaciones de los combustibles, porque es ahí en donde se pudiera dar un avance cualitativo muy importante para reducir los contaminantes, producto de la actividad de automotores.
Otra medida que pudiera ser adoptada es la de sacar de la circulación a las unidades viejas, para ello, es importante que los transportistas cuenten con oportunidades de parte del gobierno para modernizar el parque vehicular destinado al transporte de productos, incluso de pasajeros, para mejorar sustancialmente la calidad del aire.
Se refirió además a la necesidad de meter a la formalidad a muchos agentes económicos, no sólo del ramo transportista, sino de otras áreas de la economía que actualmente no pagan impuestos.
Casi la mitad de la actividad económica permanece en la informalidad, y no contribuyen al gasto porque no pagan impuestos, pero sí demandan infraestructura para realizar sus operaciones.
Es tiempo, dijo, que con determinación, el gobierno federal refuerce las estrategias para formalizar a muchas unidades económicas, y así, con un mayor presupuesto, con una tributación justa y equilibrada, se podrán obtener los recursos que el gobierno necesita para realizar sus obras y sus funciones, afirmó.