Saúl Alejandro Flores

Los retos al comienzo de una administración gubernamental al observarlos parecen una telaraña en donde es complicado en primera vista pensar por dónde empezar, por tal motivo, es por lo que se insiste en la importancia de analizar con prudencia obedeciendo a un rigor metodológico todos los componentes que convergen en el ejercicio del servicio público, distinguir, discernir y clasificar para emprender la estrategia correspondiente en cada problema en lo particular y en lo referente a la transversalidad, porque muchos problemas no pueden ser vistos de manera aislada por la vinculación más que estrecha que tienen con otros problemas, lo cual obviamente implica soluciones también complejas.

En el caso de la gestión del agua y en el diseño de una política hídrica, aspecto que en Aguascalientes se está en una fase embrionaria, sin desarrollar y con este comentario no pretendo ni debe malinterpretarse en que estoy descalificando el esfuerzo de muchos trabajadores y especialistas, pero ellos saben que las acciones emprendidas no han dejado de ser aisladas y además pocas veces se va más allá de la acción, al no tener líneas vertebrales que definan una política en el sector agua, algunas veces por desconocimiento o por pereza dejan todo en manos de la federación, no asumiendo un rol que deben desempeñar las instancias a nivel estatal y que es el ser autoridades del sector, esta palabra es básica, en Aguascalientes, tanto a nivel estatal como municipal se ha adolecido de ese carácter, por ejemplo CCAPAMA ha operado en una marginalidad respecto al papel de contrapeso que debe asumirse ante una concesionaria, que además cuenta con una experiencia de más de veinte años prestando el servicio, y ante la cual CCAPAMA nada tiene que hacer con cuadros decisores cuya experiencia a lo mucho llega a tres años, porque los vicios que presenta la administración pública mexicana condicionan el pago de favores electorales llevando a dirigentes sin experiencia en el sector  una curva de aprendizaje de tres años contra los más de veinte años de una de las más importantes empresas mundiales del sector.

A lo anterior, aparece la ausencia de una política hídrica municipal, respaldada en un marco normativo y regulatorio, que respalde a quien tomé las decisiones en CCAPAMA, la importancia de esta instancia que debe ser autoridad municipal y digo debe ser porque no tienen ese carácter, significa una importancia de una magnitud de gran trascendencia por que deben verse los aspectos de la transición de un título de concesión, que como se sabe en seis años aproximadamente estará por terminar y deben sentarse las bases para este proceso, hace algunos años se cometieron errores que no pueden volverse a repetir. Por eso el sector agua debe estar conducida por expertos en la visión transversal del agua, los políticos al pensar en votos estorban para una verdadera gestión, la gestión debe conducirse con profesionales de liderazgo basado en conocimientos y reconocidos como autoridad del agua y los políticos con su habilidad deben operar para respaldar las acciones porque algunas realmente serían impopulares en una primera instancia.

Ahora bien en el ámbito estatal se requiere también contar con autoridad en el sector agua, con liderazgos basados en conocimientos y respeto profesional, respaldados por políticos por que la transformación en la gestión del agua debe dar un giro de impacto y de un involucramiento social, para lograr concretizar una política hídrica es indispensable la participación de los diversos usuarios, si es una acción como ha sido tradicionalmente ejecutada desde el centro del gobierno centralizado, sin conocimiento, quedará en un propósito que se sumará a los muchos emprendidos através de los años, en uno más que no llega al propósito final y llegar al lugar que ha sido común a ser un discurso más y que se informa cada seis años, con acciones y no con transcendencia en innovación y que al final solo implicará gastos económicos, pago de salarios y con un problema creciendo.

Es menester diseñar la arquitectura institucional del agua con un marco normativo y regulatorio para todo el sector hídrico en el estado que aspire a ser líder nacional y mundial en gestión del agua, con un componente social, vale la pena detenerse en este aspecto de lo social que es la activación de los usuarios en el diseño, ejecución y evaluación de la política hídrica, pero para lograrlo más allá del discurso es alejar al sector agua de la parafernalia de la burocracia central, es decir, muchos sueñan por que se oye bonito en convertir a la autoridad del agua en una secretaría, como que el nombre le da autoridad, cuando la autoridad parte del liderazgo moral, de la calidad de conocimiento y experiencia de sus cabezas y de la claridad con la que se establezca una política hídrica que logre sensibilizar a todos los actores.

En ese aspecto el contar con OPD Organismo Público Descentralizado con una reestructuración en su conformación involucrando a diversos agentes estratégicos es como puede lograrse la trascendencia de las acciones, estrategias y alcance de metas, lo que digo no es un sueño o resultado de una revelación divina, es un ejercicio que lo han logrado quienes se atrevieron a dar pasos diferentes en la gestión del agua y les ha dado resultado, aquí en Aguascalientes a nivel estatal y municipal debe haber una sincronía en la visión que deberá ser muy específica y hecha como traje a la medida para Aguascalientes no para que la gente tenga agua, sino para que el recurso sea preservado con la ayuda de tecnologías administrativas y de infraestructura, garantizando la preservación del recurso a pesar de fenómenos como el cambio climático y la herencia dejada por errores de administraciones pasadas. Amables lectores estás deben ser acciones pendientes a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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