Noe García Gómez

Los partidos políticos son una pieza clave en toda democracia y en la construcción de ciudadanía, el caso de nuestro país no tendría que ser la excepción, son instituciones que desde su trinchera son formadoras, concientizadores de conciencias ciudadanas desde su matiz ideológico, y esto tendría que ocurrir con sus dirigentes, militantes y simpatizantes.

El marco legal mexicano especifica bien sus funciones y fines que a continuación transcribo, en el artículo 41 de la Constitución dice:

Artículo 41. …

La renovación de los poderes Legislativo y Ejecutivo se realizará mediante elecciones libres, auténticas y periódicas, conforme a las siguientes bases:

  1.     Los partidos políticos son entidades de interés público; la ley determinará las normas y requisitos para su registro legal, las formas específicas de su intervención en el proceso electoral y los derechos, obligaciones y prerrogativas que les corresponden.

Párrafo reformado DOF 10-02-2014

Los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática

Los partidos políticos en un inicio tenían claro su objetivo, la búsqueda del poder se sustentaba en un cambio de conciencias colectivas y la difusión de sus programas, principios e ideología era parte fundamental en sus campañas, también la formación de cuadros impregnándolos de su matiz ideológico, que forjaban generaciones de cuadros altamente convencidos y que se convertían en difusores de su forma ver el país. Estos sin que estuviera establecido en la ley, ni que recibieran cantidades específicas de recursos para ser utilizadas de manera casi etiquetada.

El origen de dos de los tres partidos con mayor antigüedad se caracterizo por la importancia que le dieron a la formación y capacitación de dirigentes, cuadros y militantes, así como contrastar su proyecto de gobierno con sus matices ideológicos frente al adversario.

Es el caso del Partido Acción Nacional llamado en un origen el partido de los universitarios, por ser este sector de maestros y alumnos de las universidades quienes impulsaron el proyecto político, y que por su origen mismo se propuso la tarea de concientizar a la sociedad mexicana para poder así tener posibilidades de acceder al poder.

El otro caso a destacar es, el de los partidos que dieron origen al PRD, que siempre se destacaron por una gran labor de concientización y difusión teórica e ideológica, en partidos como el PMT y PCM, pero en general por la diversidad de la izquierda tenían como una herramienta fundamental los círculos de estudio como grupos de reflexión, debate y aprendizaje, además revistas y boletines de difusión ideológica que cumplían una importante tarea concientizadora que se podría traducir en aportación a la formación cívica y construcción de ciudadanía.

También en un origen instituciones como el Partido del Trabajo con su política de línea de masas donde se destacaba la publicación de estudios de grandes teóricos del Marxismo con ediciones para todos los niveles, recordando algunas ediciones ilustradas por caricaturistas mexicanos; y el Partido Revolucionario Institución en distintas etapas que a lo largo de sus más de 80 años se han destacado por dar una amplia importancia a la formación y difusión teórica de sus principios, programas e ideología entre sus estructuras.

Las tareas de formación se cambiaron por capacitación y especialización, donde lo importante era especializar en conformación de redes de apoyo, movilización de estructuras y defensa del voto; El convencimiento de las bases, ahora es la búsqueda de padrones de beneficiados de prebendas para satisfacer una necesidad momentánea; El difundir los principios e ideología se está sustituyendo por mercadotecnia, llevándola al simple spot de 20 segundos que se llega al extremo de repetir hasta el cansancio simples jingles; La difusión del programa y contrastarlo con las diferencias del adversario se está optando por las campañas negras y resaltar los vicios del contrario.

En concreto en esta acelerada realidad política y electoral, los partidos por inercia o estrategia están descuidando su función y fin como entidades de interés público, el de promover la participación del pueblo en la vida democrática y que esta promoción y su posterior participación contribuyan a la construcción de ciudadanía ya que “El ciudadano se construye en la participación política sobre el destino de la sociedad. Sin una participación en la vida pública no es posible construir la ciudadanía: el ciudadano debe, como pensaba Aristóteles, ser aquel que es capaz de gobernar y de ser gobernado. Por consiguiente el proyecto de ciudad debe tener como eje articulador la construcción de una nueva ciudadanía y salir de la realidad que Luis F. Aguilar enuncio a inicios de siglo, donde parece que “el espacio público sigue siendo un espacio sin público”.

Para finalizar podemos agregar que esa redirección de los partidos no se hará por sí sola o esperar un auto convencimiento, las autoridades electorales y los ciudadanos tienen que ser entes vigilantes y un sano contrapeso para que los partidos puedan cumplir el fin legal de ser entidades de interés público. “México necesita una visión compartida desde todos los ángulos de la sociedad y la política en el gobierno, en la sociedad y en los partidos políticos, que integre sin excusas ni pretextos los valores esenciales de la convivencia democrática, es decir, la pluralidad, la tolerancia, el respeto a la ley, el diálogo, el aprendizaje de los argumentos del otro, la necesidad de vivir y convivir, de debatir y de tomar acuerdos con aquellos que son y piensan diferente.” Lo anterior lo dijo José Woldenberg a inicio de este siglo, hoy a 15 años sigue vigente.