Idalia Barrera
Agencia Reforma

MONTERREY, NL  11-May .- Ha sido parte importante de las telenovelas en México, no sólo como actriz, también como productora, y Julissa considera que éstas deberían actualizarse pues se siguen haciendo las mismas historias que ella hizo cuando era joven.
“Yo hice La Mentira cuando tenía como 19 años, fue mi primera novela, y Corazón Salvaje, la primera versión, todavía en blanco y negro. En ese tiempo las telenovelas duraban poco al aire, unos 40 ó 50 capítulos.
“Yo estaba muy chiquita en ese entonces y las han vuelto a hacer una y otra vez, como que ya deberían de abrir un taller de escritores para que haya ideas nuevas”, dijo Julissa.
La actriz, quien estará en Monterrey con la obra Las Muchachas del Club, que se presentará el sábado 21 de mayo en el Auditorio San Pedro, no se considera entre la gente que ve mucha televisión, pero le da tristeza que se repitan las mismas historias.
“Pienso que tienen la idea de que eso es lo que quiere ver el público y yo creo que no, el público no es tan ingenuo, necesitamos nuevas ideas.
“Ojalá que se abra todo, que haya más opciones para que pueda haber más ideas. Yo no soy gente que vea mucha televisión, quizá por eso no puedo opinar mucho, pero cuando me llaman a trabajar lo hago con mucho gusto, sobre todo el señor Juan Osorio, quien me dio la última telenovela que hice  (Porque el Amor Manda)”.
Por ahora, Julissa se refugia en el teatro, una de sus grandes pasiones y actualmente forma parte del elenco de Las Muchachas del Club, en la que comparte el escenario con su ex esposo Benny Ibarra, Helena Rojo y Norma Herrera.
“Es una obra muy divertida y mi personaje es el más chistoso, me encanta hacerlo y escuchar las carcajadas de la gente.
“La historia gira alrededor de tres amigas viudas, que suelen ir a visitar a sus maridos al cementerio cada mes. Yo soy la más loca y ahí conocemos a un hombre viudo y se fija en una de las tres, y ahí es donde empiezan las rivalidades por él”.
Julissa disfruta de esta puesta en escena dirigida por Salvador Garcini, en la que asegura que el público se llevará un gran mensaje: “que la vida debe de seguir aunque pasen cosas que a veces no tenemos bajo control”.