Congruencia ideológica y discursiva

Itzel Vargas Rodríguez

Los partidos políticos nacen con una ideología. Que si liberal, izquierdista, conservador, social-demócrata… pero dicha ideología rara vez puede lograrse ver reflejada en la práctica política y gubernamental.
Pareciera que, gran parte de la razón por la que la sociedad le ha dejado de creer a estos entes institucionales es por la incongruencia con la que se manejan en la práctica. Es muy común escuchar a la gente quejarse por aquellos políticos o partidos que prometieron pero no cumplieron.
Pero más allá de eso, las razones por las que, por ejemplo, los partidos o las propuestas políticas aglutinan a las personas es por su propuesta política (y bueno también por intereses de poder o dinero), pero en esa propuesta, viene contenida una ideología de por medio.
Traigo esto a colación, porque muy rara vez en México veremos cómo la ideología de los partidos se mantiene intacta durante su desempeño en gobierno o político.
Actualmente hay una fuerte incongruencia discursiva que tiene su raíz en la aprobación de los matrimonios homosexuales.
Este tema, enteramente progresista, es lanzado por un partido de ideología liberal, el PRI, por lo que hablando en términos ideológicos, no es tan disparatado. Y justo esa propuesta fue apoyada por el PRD también, de ideología izquierdista, en el Congreso.
Pero esta iniciativa sale a la luz en un momento de elecciones que hace resurgir de forma intempestiva a las ideologías más conservadoras del país, quienes eminentemente estuvieron en contra, teniendo como principal portavoz a la Iglesia católica, cosa que por cierto, era de esperarse.
La incongruencia ideológica y discursiva viene, analizando que el PAN, partido de derecha y pensamiento conservador, se alió en casi todo el territorio nacional con el PRD para competir electoralmente, y entonces la iniciativa más progresista y aplaudida en redes sociales que ha sacado este gobierno federal ha sido justo la causa de la pérdida electoral en varios lugares de la República.
Pareciera que les cayó como miel sobre hojuelas a los panistas y perredistas, si no fuera que por las razones de quién estuvo detrás de impulsar la iniciativa, generará en algún momento, incomodidades entre el PAN y el PRD debido a sus enormes diferencias ideológicas. O no, si toman medidas políticas de no mover nada en la materia.
Sin embargo, varios eventos en la semana han puesto en el ojo del huracán el tema del respeto a los Derechos Humanos de la comunidad LGTB, y es actualmente un tema de agenda política y social a nivel internacional que presionará hacia la tolerancia en los grupos más conservadores.
¿Qué harán entonces los partidos PAN y PRD en la materia cuando sus posturas ideológicas son contrapuestas y cuando se exige avanzar hacia la tolerancia?
El PAN, al parecer, no puede avanzar ideológicamente porque parte de su ideología es la defensa del catolicismo y el PRD tampoco puede emitir posicionamiento por su coalición electoral que prácticamente le “ata las manos”.
Es positivo cuando las alianzas políticas logran rendir los frutos que se buscan, el problema es que en la parte discursiva, transmitida a la población, estas cosas eminentemente chocan en el pensamiento de las personas por su incongruencia y eso abona a la ya de por sí enorme incredulidad de la ciudadanía hacia las instituciones públicas y en este caso, a los partidos políticos.
Ya veremos si en la materia, estos partidos deciden avanzar a la tolerancia no importando ideologías o coaliciones, o si de plano se quedan estáticos y callados.
En comunicación institucional de partidos, este es un clarísimo ejemplo de incongruencia discursiva, pragmática e ideológica, pero todo esto pareciera ser ya práctica común en el circo de la política y las elecciones, desgraciadamente.

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