Es muy fácil confundir las conductas de berrinche con una verdadera crisis que pueda tener un niño con autismo, por lo que a menudo los padres del menor pierden la autoridad, lo que resulta perjudicial tanto para el infante como para las personas que le rodean, enfatizó la presidenta de AUTAG Aguascalientes, Olga Rubio Camarena.
“Cuando comenzamos a vivir la experiencia de tener un hijo con autismo, todas las conductas las disculpamos pues ameritamos que es parte del padecimiento”, resaltó.
Reconoció que cuando los padres de los menores que han sido diagnosticado con autismo, acceden a cualquiera de sus peticiones, generalmente son niños que no son bien vistos ni aceptados en escuelas y lugares públicos, lo que lleva a una desintegración tanto de la sociedad, como del ámbito educativo e incluso con repercusiones familiares.
“Antes de ser autistas, nuestros hijos son niños, y nos van a querer tomar la medida igual que cualquier menor”, recalcó.
Señaló que es fácil distinguir cuando el menor está teniendo un berrinche o una crisis, el berrinche acabará en cuanto el padre o madre ceda a las peticiones del menor, la crisis persistirá pese a que el infante sea complacido.
Dijo que a pesar de las condiciones que atraviesa un menor con este padecimiento, los padres deben poner reglas y delimitar autoridades, esto les creará disciplina y será mucho más fácil que los pequeños sean aceptados por el resto.
Finalmente, la presidenta de AUTOAG Aguascalientes, precisó que el berrinche siempre persigue un fin, llamar la atención y obtener lo que ellos desean; la crisis, en cambio, es un episodio que no se extingue, más que con paciencia y calma y no accediendo a los peticiones.