CDMX.- Aún más difícil que guardar el secreto de una buena receta, Alana Lliteras tuvo que ocultarle a sus propios amigos que ella era la ganadora de MasterChef Junior.
El show se grabó a inicios de año, pero fue hasta la noche del domingo cuando la representante de Mérida, Yucatán, se puso el mandil de triunfadora, en la final que disputó con Yoel Navarro, de Jalisco, y Efanyz Gutiérrez, de Veracruz.
“Estuvo súper difícil aguantarme las ganas (de contarlo) porque es una emoción enorme. No poder decirle ni a tu mejor amiga es muy difícil, pero tuve que controlarlo.
“Todo el mundo me decía: ‘Alana, cuéntanos por favor, no le vamos a decir a nadie. Somos de confianza’. Pero yo no les hacía caso”, expresó la pequeña de 12 años, vía telefónica.
Ahora que puso la última cereza al pastel, la cocinera ya puede disfrutar del reconocimiento de sus familiares y amigos.
Además, sus premios están a punto de salir del horno: un millón de pesos a un fondo educativo, la remodelación de su cuarto, el cual prevé estilo vintage, y un curso de verano en gastronomía que tomará en los próximos días.
“Ese fue el premio que más me gustó. Al escuchar los otros, aplaudí, pero cuando dijeron ‘curso de verano’ abrí los ojos.
“Estoy decidida a estudiar gastronomía para ser una chef reconocida y tener mi propio restaurante”, explicó.
Además del menú de tres tiempos que realizó para la final, Alana disfrutó cocinar chiles rellenos y tacos de elote pintados con jamaica para deleitar a los chefs Betty Vázquez, Benito Molina, Adrián Herrera, y a la conductora Anette Michel.
Los recuerdos que más atesora no son los de las parrillas, sino los que cocinó con los otros 18 competidores.
“Fue una experiencia increíble. Me llevé amigos que nunca voy a olvidar, somos súper unidos, como una segunda familia”. (Enrique Navarro/Agencia Reforma)