Con la cruz a cuestas

Expresiones de dolor, angustia, pero también profunda fe en Jesús, son los Vía crucis vivientes que se desarrollan en Aguascalientes

Graciela Lozano / Fotos: Graciela Lozano, Sara Díaz, Jaime Almanza, Antonio Cortés / Diseño: Eduardo Santoyo

El servicio, la humildad y la entrega de Jesucristo son las cosas por las cuales vale la pena presenciar su pasión y muerte, representadas en el Vía crucis que, año con año, es celebrado el Viernes Santo de la Semana Mayor.
Decenas de fieles se congregan en las diversas parroquias del estado y sus municipios para participar en la representación donde un grupo de actores invitan a los lugareños a reflexionar sobre la vida de Jesús.
Las principales calles y avenidas son los escenarios que enmarcan el evento religioso cuya finalidad es invitar a la reflexión y mantener viva la hermosa tradición al transmitirla de generación en generación.
Los padres de familia explican a los chiquitines qué es lo que sucede cuando, entre los murmullos, se escucha la pregunta inocente ¿Por qué le pegan a Diosito? ¿Por qué le escupen su carita? y ¿Por qué carga esa cruz tan pesada? El silencio se encrudece aún más cuando Jesús cae una, dos, tres veces, ante la mirada atónita de quienes no pueden intervenir para ayudarlo.
En este encuentro con Jesús, los fieles son invitados a la transformación, son llamados también a la conversión y a comprometerse en la construcción de su reino.
Al final del camino que conduce a la Pascua, los fieles católicos experimentan una verdadera transformación y con la ayuda de Dios, retoman su ejemplo.
Los cientos de personas que se congregan ante él son testigos de su resurrección y, asombrados por su grandeza, abren su corazón para que él renazca y se fortalezca en todos los tiempos.