Con la cola entre las patas

Por: Itzel Vargas Rodríguez

Este miércoles fue uno de los días más políticos del año a nivel mundial por tres asuntos en específico: la votación en el Congreso español para la investidura a Mariano Rajoy; la destitución de Dilma Rouseff en la Presidencia de Brasil y la visita de Donald Trump a México.
En estos eventos la frase “con la cola entre las patas” le cae como anillo al dedo a los cuatro protagonistas: Rajoy, Rouseff. Peña Nieto y por último Trump.
Rajoy por ejemplo, ha fracaso en el intento de formar gobierno y ha recibido literalmente un rotundo no de parte de los partidos de oposición. El proceso seguirá y probablemente termine en unas terceras elecciones.
Por otro lado, el Senado brasileño destituyó permanentemente a Dilma como presidenta y aunque ella ha dicho que va a encabezar una fuerte protesta para restaurar su posición, muchos medios hablan de haberse consumado el golpe de estado que planeaba la oposición de Dilma.
Y en México ocurrió algo surrealista, Donald Trump visitó Los Pinos causando enorme indignación en todo el territorio nacional. Cierto es que ha sido desde hace ya tiempo, el principal enemigo mediático de México, desde que pronunció su postura antiinmigrante y llamó violadores y criminales a los paisanos que cruzan la frontera.
Sin embargo, esta visita tiene varias tonalidades. La primera, la que directamente afecta (todavía más) la percepción del presidente de la República, pues predomina entre la sociedad la narrativa de aquél que trae a nuestra casa al principal enemigo del país, lo lleva a Los Pinos y además, durante su discurso muestra una posición demasiado tibia, incluso justificando las acciones de Trump.
Hay mucho más detrás de la visita de Trump que lo que por ejemplo las redes logran remover en nuestros sentimientos, como sensaciones de coraje e impotencia. Claro está que hay una parte políticamente correcta o diplomática que cuidar siempre con las naciones y en este caso, aún y cuando odiemos a este personaje, mantener contacto con los candidatos a la Presidencia de los Estados Unidos es menester.
Lo que sí, es que tal vez recibirlo en la Casa Presidencial fue demasiado y emitir un discurso tan tibio también, lo ideal es que Peña hubiera dado a conocer un posicionamiento con apertura a la negociación con Trump. Cosa que no se dio y que le estará costando muy caro al presidente en los próximos días.
Y por su parte, Trump con su visita demostró que no bastan sus ideas y polémicas declaraciones para llegar a la Presidencia, pues aunque tenga muchos adeptos tiene un partido detrás que le está jalando literalmente las orejas con muchos miembros del partido republicano que se encuentran molestos por la designación de una persona que ha causado tantas polarizaciones en el ánimo social. Justo su llegada a México demostró una estrategia para intentar solidarizarse un poco con la mala percepción que ha causado en Estados Unidos después de que su índice de preferencia se derrumbó completamente los últimos meses. Para México no fue símbolo de ninguna garantía ni beneficio su visita, pero para Trump fue la opción que le obligaron a realizar, para quedar bien con electores en los Estados Unidos. Literalmente, para conseguir ese objetivo, México “le hizo el paro” y Trump ante su partido, no tuvo más que agachar la cabeza y visitar el país que tanto aborrece.
En los próximos meses se definen las cosas, y habrá que estar muy atentos a las estrategias de Clinton y Trump, política, comunicativa y electoralmente hablando. Este último personaje, está jugando dobles cartas al mismo tiempo, a México le dice “te quiero pero de lejos”, y a Estados Unidos les dice “ya no más mexicanos”.

itzelvargasrdz@gmail.com / @itzelvargasrdz