José Arrieta Agencia Reforma

CAMPECHE, Campeche.- Si Laurens de Graaf (Lorencillo), temible pirata neerlandés que arrasó con gran parte de la población de Campeche en 1685, hubiese atacado la ciudad tiempo después, tras la conclusión de su estructura defensiva, probablemente se habría evitado tanto el pillaje como la sangre derramada.
“La muralla y fortificación estuvo muy poco tiempo bajo el asedio de los piratas, pues su construcción data de 1732, tres años antes que terminara formalmente la piratería,” señala Wilberth Salas, guía del lugar.
Sólo hay un adjetivo capaz de describir esta ciudad de ciudades: campechano, en el sentido de una rica mezcla de influencias, historias y culturas.
En ella se puede percibir un aire de mar, pero sin playas, pues sus orillas están llenas de rocas. Además, los lugareños se desplazan con una cadencia rítmica, propia de su naturaleza cálida. La perfecta mixtura se aprecia también en la raíz maya de sus habitantes, quienes aún se comunican de forma cotidiana en esta lengua y preparan delicias como el pozol, grandes bolas de maíz que se disuelven en agua y que, según los locales, ayuda a aguantar el hambre por días.
La influencia colonial está presente en iglesias como la de San Francisco, y el legado africano se aprecia en barrios típicos como Santa Ana, fundado por negros y mulatos libres, quienes le ponían sabor al tradicional Carnaval de Campeche vestidos de diablos.
Quizá por eso es tan difícil -pero a la vez interesante- descifrarla, y sólo queda disfrutar esta urbe a plenitud imitando la tibia complacencia propia del ser campechano.
¡Alerta!
“¡Fuego!”, “¡a las murallas!”, “¡llegan los piratas!”. Espantarse es inevitable, sobre todo si el visitante se encuentra bajo los portales del Hotel Puerta Campeche, ubicado en la antigua Casa Guerrero, a pocos metros de la reyerta y donde suele refugiarse del calor y disfrutar de la noche.
Por fortuna, no se trata de ningún asedio: es sólo el espectáculo de luz y sonido “El Lugar del Sol”, que durante los fines de semana recapitula en la Puerta de Tierra la rica historia de Campeche, una de las primeras ciudades fundadas en tierras mexicanas.
Aunque no fue atacada por piratas, la fortificación sí resistió los embates de mayas, independentistas y hasta separatistas en distintos momentos.
Con todo, sigue luciendo orgullosa siete de sus baluartes, algunos de ellos convertidos en museos o jardines, buena parte de la muralla, sus dos fortines y las puertas que ahora reciben amistosamente a quien desee disfrutar de la vida más allá de los muros.