Itzel Vargas Rodríguez

Suele ser bastante interesante la forma en cómo van adquiriendo fuerza los movimientos sociales a nivel local, nacional e internacional, pero sin duda alguna un movimiento social tendrá éxito en la medida en que vaya acompañado de una comunicación potente, es decir, que establezca fuertes vínculos de identidad con las personas a las que quiera llegar o integrar.

Los invito a irnos 3 años atrás en la historia, cuando ocurrieron las elecciones presidenciales del 2012 y ocurrió un fenómeno social interesante: el movimiento #YoSoy132. Me gustaría abundar desde el análisis de la comunicación política en dos aspectos: Cómo fue el movimiento y por qué tuvo tanto éxito.

Recordemos que el entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto, ahora Presidente Nacional, acudió a brindar una conferencia en la Universidad Iberoamericana, donde fue cuestionado sobre su actuación frente al caso Atenco.

Al finalizar la plática, centenares de alumnos bloquearon las puertas con pancartas y máscaras de Carlos Salinas de Gortari, situación que orilló al entonces candidato a refugiarse unos minutos en los baños para posteriormente salir del lugar resguardado. Muchos de los medios y entonces políticos señalaron que este había sido un movimiento perpetrado por gente externa a la Universidad, situación a la que 131 universitarios contestaron con un video enseñando sus credenciales y después de esta medida, el movimiento se tituló #YoSoy132.

El 30 de mayo ya habían realizado una Asamblea en la que se dictó un magistral discurso, digno de análisis de mucha tesis y el cual invito escuchar, porque veremos en él varias características discursivas interesantes. Aquí me interesa abordar la pregunta, ¿Por qué tuvo éxito a nivel nacional un movimiento del tipo?

La respuesta más lógica es que representó una salida a varias inquietudes juveniles de entonces, pero más allá de eso la realidad es que el movimiento siempre estuvo acompañado de una excelente estrategia de comunicación en la que planteaba que la juventud era la heredera de todos los errores políticos de antaño, y era la que ahora entraría al “desquite” a plantear justicia.

El autor Salvador Martí i Puig menciona que movimientos sociales como éste se distinguen fácilmente de los partidos políticos por el discurso temático que manejan, por el ámbito de intervención, por la orientación hacia el poder que suele ser conflictivo y la naturaleza en sí de sus recursos, como cohesión emocional, disciplina y compromiso de los miembros.

Pues bien, un movimiento de este tipo, sirvió en gran medida para aglutinar las inquietudes idealistas de jóvenes, indignados, profesionistas, miembros de izquierdas motivado en gran medida por su discurso, muy crítico e incendiario a la vez, que fue tan bien recibido a nivel nacional e internacional y que en su momento fue irreversiblemente un boom.

Comparto una pequeña frase de este discurso que versa: El estado ha contado ya su historia, el silencio nos quiere dotar de olvido, ese silencio hoy lo rompemos para recuperar la historia, nuestra historia, la historia de todos los mexicanos, esa historia de la cual somos partícipes, herederos y continuidad.” Como rápidamente podemos leer, hay aquí varios elementos que promueven identidad y manejan una narrativa poética fuertemente cargada de idealismo, que en parte fueron los que atrajeron la simpatía de tantas personas en ese entonces.

Con el tiempo pareciera que este movimiento simplemente se ha disuelto a pesar de la gran fuerza que en algún momento logró tener. Pero como vemos, bien será recordado en parte por la excelente forma en que fue manejado su discurso a nivel social.

itzelvargasrdz@gmail.com/ @itzelvargasrdz es estudiante del Doctorado en Comunicación Política y Campañas Electorales, así como Maestra en Comunicación Política e Institucional, por el Instituto Universitario Ortega y Gasset.