Silvia Guerra

En el mundo laboral, o simplemente en cualquier ámbito en donde haya interacción humana, lo más seguro es que se presente algún tipo de error en alguno u otro momento. Muchas veces lo importante no es el error en sí, sino que nadie se hace responsable de él, dejándolo sin resolver o sencillamente culpando a alguien más de que las cosas hayan ido mal.

Más allá de ser una persona inmadura y poco comprometida, el ser una persona que no acepta o asume sus errores, habla de lo poco que considera a los demás y de su mala presencia ejecutiva. ¿Cómo puede una persona así contar con la solidez de una imagen, con la confianza de la gente o con una buena reputación si es alguien que a la primera de cambio saca la mano para que no lo muerda el perro?

Dentro del ambiente laboral es muy importante tener un tipo de liderazgo efectivo. Un buen líder es el que sabe guiar, el que asume responsabilidades y entre otras cosas, el que actúa adecuadamente en momentos de crisis. Ser un buen profesional no es encontrar un excelente chivo expiatorio o estar siempre en lo correcto; un buen profesional es el que asume sus responsabilidades sin culpar a nadie que no esté involucrado y que además es creativo para resolver la situación o está dispuesto a buscar inmediatamente la mejor solución con el afán de que la empresa o los demás no se vean afectados en mayor grado.

El que una persona sea empática y responsable de sus actos, crea confianza a su alrededor, lo que ayuda a que el ambiente laboral no se tense y funcione con mayor facilidad. Es importante evitar el cometer errores, pero cuando es irremediable, lo mejor es asumirlos y resolverlos a la brevedad, eso hablará siempre bien de ti y favorecerá tu presencia ejecutiva.

Que tengas una excelente semana.

El Poder de tu Imagen.

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