Natalia Vitela
Agencia Reforma

Todas las personas son potencialmente altruistas, pero aprender esta conducta en la infancia, en el seno familiar, hace la diferencia entre serlo y no.
“Cuando los papás practican la ayuda a los demás, los hijos lo ven como algo natural y continúan haciéndolo”, indica Jorge Villalobos, presidente ejecutivo del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi).
Al respecto, Beatriz Bell Jurado, coordinadora del Premio Nacional de Acción Voluntaria, señala que fomentar en los niños las acciones altruistas es importante porque es en la infancia cuando se desarrollan las concepciones de lo que es valioso.
“La mayor parte de los voluntarios estrellas del mundo empezaron en la infancia porque la familia los  invitó a ser voluntarios y es en la infancia el momento en que queda fijo en la cabeza de la gente la importancia de la labor voluntaria”, detalla.
Villalobos menciona que hay dos circunstancias que animan a la persona a ayudar. Lo primero es que experimentan sentimientos de solidaridad, de misericordia, de conmiseración, dice.
Lo segundo, aclara, es que experimentan indignación por las condiciones sociales, políticas y económicas que originan que otros atraviesen por situaciones de desventaja.
Además, coinciden los expertos, aunque el altruista es el que da, éste obtiene muchos beneficios.
“Ayudar hace a las personas felices y esa es la principal retribución por la cual las personas lo realizan. Lo reportan como un sentimiento de felicidad. Son personas que experimentan armonía. Este beneficio para la persona se refleja incluso en su cuerpo.
“Cuando alguien tiene una actitud positiva y va todos los días a una organización para ofrecer su tiempo en forma voluntaria, llega a su casa satisfecho de que hizo algo positivo, de que ayudo a otras personas”, indica Villalobos.
Señala que las muestras de aprecio que proporcionan quienes reciben la ayuda también alimentan espiritualmente a los altruistas, lo que se traduce en salud emocional.
Menciona que muchos empiezan siendo altruistas con los propios miembros de su familia.
Asegura que es posible ser altruista sin contar con muchos recursos económicos, pues lo más valioso que una persona tiene es su tiempo.
“Cuando alguien ayuda a otro es porque se involucra con la persona. Involucrarse con otra persona es darle el tiempo”, comenta.
Indican que quienes experimentan esta necesidad pueden acercarse a grupos que ya están trabajando en pro de otros, pero no necesariamente pueden prestar ayuda por medio de una institución.
“Uno sale a la calle y puede encontrar múltiples circunstancias en las que es necesario ayudar.  Si alguien quiere ayudar va a encontrar a quien ayudar de inmediato; hay mucho que hacer. Hay que ser creativo”, dice Villalobos.
Para Bell Jurado, el altruismo es una acción clave para construir una sociedad más justa y democrática.

Qué puede hacer
La Cemefi lanzó una campaña que consiste en donar una hora a la semana y enlista acciones sencillas para ello.
-Brinda apoyo a los familiares de un enfermo.
-Apoya a los centros recreativos y deportivos de tu comunidad.
-Enséñale tu oficio a otra persona.
-Dona sangre.
-Recolecta libros y llévalos a una biblioteca escolar.
-Sé voluntario en un hospital.
-Visita a los enfermos de tu centro de salud.
-Enseña a leer y escribir a quien lo necesita.
-Ofrece tu talento para profesionalización a las instituciones.
-Organiza actividades para los niños de tu comunidad.
Información: http://www.hacesfalta.org.mx/