Comienza la Cuaresma, que es el tiempo litúrgico de renovación interior, en que los cristianos se preparan para celebrar el misterio pascual, entregándose más intensamente a oír la Palabra de Dios y a la oración, señaló el obispo José María de la Torre Martín en la celebración del día de ayer durante la imposición de las cenizas.
“El Miércoles de Ceniza, junto con el Viernes Santo, es uno de los días que debemos cumplir el precepto del ayuno y la abstinencia; en la primera lectura de la misa se lee:
‘Ahora dice el Señor: Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad’. Y en el momento de la imposición de las cenizas, durante la misa, el sacerdote nos recuerda las palabras del Génesis, después del pecado original: ‘Acuérdate hombre que eres polvo, y en polvo te convertirás’”, resaltó.
El prelado enfatizó que es un momento en que el Señor quiere que nos desapeguemos de las cosas de la tierra para volvernos a Él; quiere que retornemos a la Fuente de la Vida y de la alegría; precisó que Jesucristo mismo es la gracia más sublime de toda la Cuaresma, por lo cual se presenta ante su rebaño en la sencillez admirable de los Evangelios.
“En el Evangelio de este miércoles San Mateo nos da tres ejemplos del secreto sin el cual no veremos a Dios: actuar sólo para él, sin querer que alguien lo sepa, y de tal manera que nosotros mismos lo olvidemos pronto. El Señor critica a los que dan espectáculo cuando realizan buenas acciones, cuando rezan o cuando ayunan. Es difícil tal vez no actuar para los demás, pero es mucho más difícil hacer el bien sin mirarse a sí mismo; sin embargo, ese es el secreto que nos abre la puerta de la presencia de Dios”, recalcó.
Hizo un llamado a vivir espiritualmente la Cuaresma y preservar los verdaderos valores de los símbolos litúrgicos, pues insistió en que el ayuno no tiene valor si buscamos el aprecio de los demás más que el de Dios.
“Hagamos propósitos en este miércoles que comienza el tiempo de Cuaresma de acercarnos más al Señor, de convertirnos a Él, de seguir las recomendaciones que San Pablo nos da en la segunda lectura de hoy cuando nos dice: ‘Os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Mirad: ahora es el tiempo de la gracia; ahora es el día de la salvación’”, subrayó.