Clausuró el ISSEA en dos años 10 estudios de tatuajes

No contaban con la tarjeta sanitaria correspondiente

Se han clausurado 10 estudios de tatuajes en los últimos dos años. José Hernández González, jefe de Departamento de Regulación de Servicios para la Salud del ISSEA, indicó que la mayoría de estas suspensiones se han ejecutado porque los tatuadores no cuentan con la tarjeta sanitaria que los acredita para desempeñar dicha actividad; agregó que en el estado únicamente 32 establecimientos cuentan con permiso de funcionamiento.

Destacó que la tarjeta sanitaria la otorga la Cofepris a nivel federal y tiene un costo aproximado de 4,700 pesos, siendo su vigencia por tiempo indefinido; en cuanto se libera, debe exhibirse en los establecimientos, pues informa a los clientes sobre quién es el responsable del lugar; añadió que mientras no se cuente con ese documento no se puede otorgar una licencia para realizar tatuajes.

Hernández González apuntó que los tatuajes están contemplados como una atención médica porque son de alto riesgo debido a la transmisión de enfermedades, por lo cual el Instituto de Salud otorga permisos de funcionamiento, previa presentación de una serie de requisitos, como ubicación del estudio y nombre del representante legal; los auxiliares de los tatuadores no pueden intervenir en la elaboración de tatuajes.

Los espacios en los cuales se establezca el estudio deben cumplir con la NOM 05, por lo cual deben contar con área de espera, otra para el estudio, sanitarios, así como un vestidor; el artista del tatuaje debe tener una indumentaria adecuada, guantes y usar tapabocas, además, se verifican con rigor las tintas que se emplean, las cuales deben incluir información en español y no se debe sacar de su envase original.

Finalmente, el jefe de Departamento de Regulación de Servicios para la Salud del ISSEA mencionó que en los estudios de tatuaje se debe contar con tres formatos: uno de autorización, donde el usuario que solicita un trabajo sobre su piel brinda su consentimiento; otro, en caso de que sea menor de edad, debe haber una carta de consentimiento del padre o tutor; y un tercero sobre riesgos, el cual se va en conjunto con un pequeño historial médico para conocer el tipo de reacción que se podría presentar en sus clientes.